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Grietas en Marte revelan antiguos ciclos de humedad y sequía

El rover Curiosity identificó patrones poligonales formados hace miles de millones de años; el hallazgo aporta nuevas pistas sobre un Marte que alternó periodos húmedos y secos.

La superficie de Marte continúa revelando señales de un pasado muy distinto al paisaje árido que conocemos actualmente. Observaciones realizadas por el rover Curiosity de la NASA muestran antiguas grietas de lodo conservadas en las rocas del cráter Gale, estructuras que apuntan a repetidos ciclos de humedad y desecación ocurridos durante las primeras etapas de la historia marciana.

Las formaciones presentan patrones poligonales, algunos cercanos a formas hexagonales, que habrían surgido cuando el suelo húmedo se secaba, volvía a recibir agua y nuevamente perdía humedad. El estudio, publicado en Nature, sitúa estas condiciones alrededor de la transición entre los periodos Noeico y Hespérico, hace aproximadamente 3 mil 800 a 3 mil 600 millones de años.

Este comportamiento es especialmente interesante porque sugiere que el agua en Marte no estuvo presente únicamente de manera aislada, sino que pudieron existir ciclos recurrentes y posiblemente estacionales. Sin embargo, los científicos advierten que las grietas por sí solas no demuestran que hubiera lluvias: el origen exacto del agua que humedeció esos sedimentos todavía no puede determinarse únicamente a partir de su geometría.

El descubrimiento también tiene implicaciones para el estudio de la habitabilidad del planeta rojo. Los periodos alternados de humedad y sequedad pueden favorecer la concentración de compuestos y determinadas reacciones químicas relacionadas con procesos prebióticos. Esto no significa que se haya encontrado vida en Marte, pero sí que algunas regiones pudieron reunir condiciones ambientales interesantes para la química previa a su aparición.

Hoy Marte posee una atmósfera tenue y una superficie extremadamente seca, pero las huellas preservadas en sus rocas permiten reconstruir un planeta que alguna vez tuvo lagos, corrientes de agua y cambios climáticos mucho más dinámicos. Investigaciones recientes de la NASA continúan utilizando minerales y estructuras geológicas para precisar cómo y cuándo ocurrió esa transformación. 

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