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Bebidas mexicanas preparadas: tradición, color y mucho sabor

Del cantarito jalisciense al tepache y la refrescante agua de horchata, México tiene bebidas que mezclan frutas, especias y recetas regionales que forman parte de su identidad gastronómica.

La gastronomía mexicana no solamente se disfruta en el plato. A lo largo del país existen bebidas preparadas que reflejan los ingredientes, costumbres y sabores de cada región, algunas elaboradas con destilados tradicionales y otras completamente libres de alcohol.

Entre las más populares está el cantarito, típico de Jalisco, que suele prepararse con tequila, jugos de naranja, toronja y limón, refresco de toronja, sal y abundante hielo. Su nombre proviene del recipiente de barro en el que tradicionalmente se sirve. Otro clásico es la michelada, cuya preparación cambia según el estado y puede llevar cerveza, limón, sal, salsas, chile y hasta jugo de tomate o clamato.

También destaca el vampiro, relacionado principalmente con Jalisco, elaborado con tequila, sangrita, cítricos y sal; mientras que en diferentes regiones pueden encontrarse preparados a base de mezcal acompañados con frutas, chile, cítricos y sales condimentadas. Algunas recetas han evolucionado hasta convertirse en enormes bebidas decoradas con gomitas, chamoy, dulces y fruta fresca.

Pero México también presume bebidas tradicionales sin alcohol. El tepache, preparado mediante la fermentación de piña, piloncillo y especias, conserva una larga historia en la cocina popular; mientras que las aguas frescas de jamaica, horchata, tamarindo, limón con chía y frutas de temporada continúan siendo indispensables en mercados, fondas y reuniones familiares.

A esta lista se suman preparaciones regionales como el tejuino, hecho con maíz fermentado y servido generalmente con limón, sal y nieve de limón; el tascalate de Chiapas, elaborado con maíz, cacao, achiote y canela, y el pozol, tradicional del sureste mexicano. Más que acompañamientos, estas bebidas muestran la enorme diversidad de México: recetas que refrescan, reúnen a las familias y mantienen vivos sabores transmitidos de generación en generación.

En el caso de las bebidas con alcohol, su consumo debe realizarse de manera responsable y únicamente por personas mayores de edad.

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