Condusef identifica cuatro etapas de salud financiera; revisa tus hábitos de ahorro, deudas y gastos para saber en cuál te encuentras.
Tener dinero para llegar a fin de mes no necesariamente significa disfrutar de una buena salud financiera. Ahorrar, enfrentar una emergencia sin endeudarse, controlar los gastos y utilizar adecuadamente el crédito también son señales que permiten conocer qué tan fuerte —o vulnerable— se encuentra nuestro bolsillo. La Condusef propone su “Termómetro de bolsillo”, un ejercicio para identificar cuatro posibles etapas: supervivencia financiera, estabilidad en construcción, bienestar financiero y salud financiera sólida.
Elige en cada pregunta la opción que más se acerque a tu situación actual y, al final, cuenta qué letra se repitió más.
1. Después de recibir tu ingreso y pagar lo indispensable…
A) Prácticamente no me queda dinero.
B) Logro cubrir el mes, pero casi nunca ahorro.
C) Generalmente puedo separar una cantidad para ahorrar.
D) Además de ahorrar, destino dinero para inversiones o proyectos futuros.
2. Aparece mañana un gasto imprevisto de 5 mil pesos. ¿Qué harías?
A) Tendría que solicitar un préstamo a familiares, amigos o alguna institución.
B) Probablemente utilizaría una tarjeta o algún tipo de crédito.
C) Podría recurrir al dinero que tengo ahorrado.
D) Podría pagarlo sin comprometer mis gastos habituales ni mis planes.
3. ¿Qué tanto estrés te provoca pensar en dinero?
A) Es una preocupación prácticamente diaria.
B) Me preocupa con bastante frecuencia.
C) Solo en determinados momentos del mes.
D) Rara vez representa una preocupación importante.
4. ¿Sabes exactamente en qué gastas?
A) No llevo ningún tipo de control.
B) Trato de vigilar mis gastos, aunque con frecuencia pierdo la cuenta.
C) Tengo un presupuesto o registro de ingresos y gastos.
D) Reviso constantemente mis gastos y hago ajustes cuando detecto excesos.
5. ¿Cómo se encuentran tus ahorros?
A) Actualmente no tengo.
B) Tengo algo guardado, pero sería insuficiente para una emergencia.
C) Ahorro con cierta regularidad.
D) Además de ahorrar, cuento con una reserva destinada específicamente a imprevistos.
6. ¿Cuál describe mejor tu relación con las tarjetas y créditos?
A) Los necesito para cubrir gastos básicos o llegar al final de la quincena.
B) Los utilizo constantemente y algunas veces tengo dificultades para pagarlos.
C) Procuro utilizarlos únicamente cuando sé que podré cubrir los pagos.
D) Los manejo de forma estratégica y evito generar intereses innecesarios.
7. Cuando piensas en tus metas económicas…
A) No tengo objetivos financieros definidos.
B) Sé qué me gustaría conseguir, pero todavía no tengo un plan.
C) Tengo metas y ahorro para alcanzarlas.
D) Tengo objetivos, plazos y doy seguimiento regularmente a mis avances.
Tu dinero se concentra principalmente en resolver las necesidades del presente y cualquier emergencia podría provocar un desequilibrio importante. El primer paso puede ser registrar durante varias semanas cada gasto, identificar cuáles son indispensables y comenzar con una meta de ahorro pequeña pero constante.
Consigues cubrir tus compromisos habituales, aunque una emergencia, una reducción de ingresos o un gasto considerable todavía podría poner presión sobre tus finanzas. Elaborar un presupuesto, disminuir gastos prescindibles y empezar un fondo para emergencias puede ayudarte a avanzar.
Existe mayor control sobre tu dinero y ya desarrollaste hábitos positivos de ahorro y administración. El siguiente objetivo puede ser fortalecer tu fondo para imprevistos, revisar tus metas y analizar alternativas de inversión acordes con tus necesidades y perfil.
Tu administración te permite responder mejor ante situaciones inesperadas y planear a mediano y largo plazo. Mantener la disciplina, diversificar el ahorro y las inversiones y proteger el patrimonio construido son algunas acciones para conservar este nivel.
La Condusef recuerda que la salud financiera no depende únicamente de cuánto gana una persona, sino de su capacidad para administrar sus recursos, cumplir obligaciones, responder ante imprevistos y avanzar hacia sus objetivos. Tampoco es una condición permanente: puede mejorar o deteriorarse dependiendo de los hábitos y decisiones que se tomen con el dinero.
Fuente: Revista Proteja su Dinero, Condusef. Test adaptado con fines informativos a partir del “Termómetro de bolsillo”.