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A qué le temen los potosinos

El transporte público forma parte de los espacios cotidianos donde la percepción de inseguridad modifica los hábitos de la población.

San Luis Potosí no solo es víctima del delito, vive con miedo a serlo. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026, del INEGI, dibuja con precisión el retrato emocional del estado, dónde las y los potosinos no quieren estar, dónde todavía se sienten a salvo, y en quién ponen o quitan su confianza. Aunque la inseguridad sigue siendo considerada el problema más importante del estado por el 57.9% de la población, hay una ligera mejoría, ya que hace un año ese porcentaje era de 64.1%.
 
¿Dónde se sienten más inseguros?
El miedo tiene direcciones muy claras. El espacio donde los potosinos se sienten más vulnerables es el cajero automático en la vía pública, con 69.4% de la población que se siente insegura en ese lugar; es el punto más crítico en todo el país y San Luis no es la excepción. En 2025 era 70.2%, prácticamente sin cambios.
 
A ese punto se suman los lugares de tránsito cotidiano: el transporte público, los bancos, la calle y las carreteras. Son espacios abiertos, sin control, donde la víctima está expuesta y presente. De hecho, la ENVIPE revela que en el 51.7% de los delitos estimados en el estado, 384 mil 746 casos, la víctima estuvo presente en el momento del delito.
 
¿Dónde se sienten más seguros?
El contraste es el hogar. Solo 32.6% de la población se siente insegura en su colonia o localidad. Es decir, casi siete de cada diez potosinos todavía ven su entorno inmediato como un refugio. El problema es cuando esa escala se amplía, pues el 64.5% se siente inseguro en todo el estado.
 
Esa dualidad se confirma en la noche. Únicamente 41.3% de las y los potosinos dice sentirse seguro al caminar solo de noche en los alrededores de su vivienda. La oscuridad sigue siendo sinónimo de riesgo.
 
Ese temor ya modificó la vida diaria. La actividad que más han dejado de hacer llas y los potosinos por miedo es permitir que los menores de edad salgan solos, con 68.4%. Le siguen salir de noche, visitar parientes y llevar dinero en efectivo.
 
¿En quién confían más y en quién menos?
El miedo no solo es a los delincuentes, también es a la autoridad, ahí la división es tajante. En la cima de la confianza están las fuerzas armadas. La Marina inspira confianza al 91.4% de las y los potosinos que la identifican, seguida por la Fuerza Aérea Mexicana con 91.0% y el Ejército con 90.3%. La Guardia Nacional se queda en 74.3%.
 
En el fondo de la tabla están las policías de proximidad. La Policía de Tránsito solo genera confianza al 47.0% de la población, es la peor evaluada. Le siguen la Policía Preventiva Municipal con 58.2% y la Policía Estatal con 61.2%.
 
Corrupción y denuncias 
 
La desconfianza tiene nombre: corrupción. El 66.6% de las y los potosinos considera que la Policía de Tránsito es corrupta, el porcentaje más alto de todas las corporaciones; después aparecen la Policía Municipal con 59.3% y la Estatal con 57.5%. En el otro extremo, solo el 15.2% cree que la Marina es corrupta.
 
Esa percepción explica por qué no se denuncia. En San Luis Potosí solo se denunció el 8.2% de los 743 mil 776 delitos estimados en 2025; y de esos, solo en el 82% se inició una carpeta de investigación. Al final, solo 6.8% del total de delitos llegó a investigarse. La cifra oculta es de 93.2%.
 
Sobre porqué no denuncian, el 58.8% dice que es por causas atribuibles a la autoridad: pérdida de tiempo, trámites largos, desconfianza y miedo a ser extorsionado por la propia autoridad.
 
Cabe destacar que los miedos de los potosinos no son una sensación abstracta. Cuestan. La ENVIPE calcula que en 2025 la inseguridad le costó a los hogares potosinos 7 mil 200 millones de pesos, un promedio de 7 mil 130 pesos por persona afectada. El 58.4% fueron pérdidas directas y el 35.7% gasto en protegerse: candados, rejas, alarmas y vigilancia privada.
 
 
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