El fenómeno de El Niño comienza a mostrar señales de una intensidad extraordinaria, luego de contribuir a un aumento del calor durante agosto y coincidir ahora con una situación poco común en el océano Atlántico: hasta este 12 de septiembre no se ha registrado ningún huracán durante la actual temporada.
La ausencia de huracanes a estas alturas del año representa un hecho que no se observaba desde 1941, es decir, desde hace aproximadamente 85 años.
Aquel año también destacó por un inicio excepcionalmente tardío de la actividad ciclónica de mayor intensidad, ya que el primer huracán de la temporada no se formó sino hasta el 21 de septiembre.
Una temporada inusualmente tranquila
Septiembre suele encontrarse dentro del periodo de mayor actividad de la temporada de huracanes en el Atlántico, por lo que llegar prácticamente a mediados del mes sin la formación de un solo huracán constituye una situación particularmente inusual.
El comportamiento está relacionado con las condiciones atmosféricas que acompañan al desarrollo de El Niño, fenómeno caracterizado por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial.
Entre sus múltiples efectos, El Niño puede modificar la circulación atmosférica y aumentar la llamada cizalladura del viento sobre determinadas regiones del Atlántico.
Esta variación en la velocidad y dirección de los vientos a diferentes alturas puede dificultar que las tormentas tropicales logren organizarse y evolucionar hasta convertirse en huracanes.
El Niño también aumenta el calor
Las primeras señales del fenómeno también se han reflejado en las temperaturas. Durante agosto se registró un incremento del calor asociado con las nuevas condiciones oceánicas y atmosféricas.
El comportamiento comienza así a mostrar los contrastes que puede provocar El Niño: mientras favorece temperaturas elevadas en diferentes regiones, también puede inhibir temporalmente el desarrollo de ciclones tropicales en el Atlántico.
Sin embargo, que hasta el 12 de septiembre no se hayan formado huracanes no significa que la temporada haya terminado ni que se descarte su aparición durante las próximas semanas.
La temporada ciclónica del Atlántico se extiende oficialmente hasta finales de noviembre, por lo que todavía existe tiempo suficiente para que las condiciones cambien y se desarrollen sistemas de mayor intensidad.
Por ahora, el Atlántico alcanza una marca excepcional: 85 años tuvieron que pasar para llegar al 12 de septiembre sin registrar un huracán, un comportamiento que coloca a la temporada de 2026 entre las más atípicas de las últimas décadas.