San Luis Potosí, SLP.- A unos días de las celebraciones por la Independencia de México, la Arquidiócesis de San Luis Potosí llamó a la población a disfrutar las fiestas patrias con responsabilidad y evitar excesos que puedan derivar en violencia, conflictos o situaciones que rompan la convivencia familiar.
Tomás Cruz Perales, vocero de la Iglesia potosina, señaló que los festejos del 15 y 16 de septiembre deben conservar su carácter de alegría y encuentro, pero advirtió que celebrar no significa perder de vista la responsabilidad individual.
El sacerdote consideró que estas fechas representan una oportunidad para fortalecer la convivencia entre las familias y reflexionar sobre las acciones que cada ciudadano realiza en favor del país, particularmente frente a problemas como la violencia, inseguridad, pobreza y falta de oportunidades.
“Amar a México es trabajar por México, es respetarnos, cuidar a nuestras familias, rechazar la violencia, actuar con honestidad, buscar siempre el bien común”, manifestó.
Cruz Perales sostuvo que el significado de la Independencia tampoco debería reducirse a ceremonias, fiestas o símbolos patrios, sino llevar a cuestionar las condiciones en las que se encuentra actualmente el país.
“No solamente significa recordar con alegría nuestra historia, sino preguntarnos qué México estamos construyendo hoy y qué Patria queremos dejar a las nuevas generaciones”, expresó.
En ese sentido, pidió privilegiar durante las celebraciones un ambiente de respeto y convivencia, evitando que los excesos opaquen el sentido de las fechas patrias.
“Nuestra Patria necesita menos divisiones y más encuentro, menos indiferencia y mayor solidaridad, menos violencia y más hombres y mujeres dispuestos a construir la paz”, agregó.
La Iglesia también invitó a mantener presentes a quienes enfrentan pobreza, violencia e inseguridad, así como a pedir por gobernantes y funcionarios responsables de tomar decisiones para el país.
Para Cruz Perales, celebrar a México implica hacerlo con alegría, pero también con responsabilidad, convirtiendo las fiestas patrias en espacios de unión y no de excesos.