Dedicado a Tadzio,Fer, Lore, Ramón y José Luis.
Cada vez todo más rápido, tan veloz como un ventilador al que ya no le alcanzas a ver las aspas. Demasiada rapidez desintegra. Entonces, no nos damos cuenta de la vida, porque ya ni siquiera es un suspiro, es una respiración agitada y alerta. El placer rápido, la creación instantánea, la meta el señuelo, pero ¿Y la vida? ¿Y la lentitud presente de los Sabios de antaño?
Pero, ¿Y la contemplación de un paisaje, el escuchar de la sangre en las venas, la plenitud de los sentidos? ¿Y nuestra atención robada? ¿Por qué estamos corriendo hacia las tumbas? ¿De verdad queremos escuchar el sonido de nuestras pisadas como soldados metálicos?
Ayer un hombre de corazón grande me narró su infancia y al ver esa añoranza en sus ojos, comprendí que es alguien que vivió en dos mundos y que este no es que sea peor, es diferente, pero con sus peligros para el espíritu.
Al escuchar como recargaba su espalda en las piernas de su abuela querida, como hacía grandes caminatas sin peligro en las calles y convivía con una comunidad de vecinos que eran como familia, me hizo mirar las infancias de mi generación y girar la mirada hacia las actuales y sentí algo de tristeza. Había un tesoro en antaño, como mirar un espectáculo teatral en las carpas, comidas lentas, los alimentos de la tierra sin etiqueta de orgánicos, porque eso hubiera sido un pleonasmo ridículo.
La huerta era una palabra más común que ahora. Y no, no se trata de romantizar el pasado, ni de querer que todo sea como antes, sino que de poner atención en que no nos desconectemos de nuestras profundidades, de nuestro cuerpo emocional, de la mente conciente. ¿Ves como en un pueblo parece que el tiempo es otro, sobre todo si está rodeado de naturaleza?
Un Alma elevada se alimenta de belleza, de arte profundo, de temas trascendentales y goza con la técnica que lleva años perfeccionándose en el artista. Hablando de chakras y frecuencias, conformarse con la inmediatez y el placer instintivo nos regresa al principio de una evolución, transmutación o alquimia.
Un buen filme, con una fotografía excelsa milagrosa, luminosa, y artística, puede quedar como un embeleso durante años en una psiquis, un libro que trasciende los tiempos, las generaciones, por su contenido y la música alegórica y sintáctica con la que está escrito, puede transformar para siempre una existencia, la música de armónicos solfeggio, las composiciones que narran, que vibran al ontos, mueven las fibras de nuestro ser y nos regresan a ese tiempo lento y entonces podemos saborear la vida.
Hoy aún no ha llegado a nuestras papilas gustativas un sabor cuando la mente está pensando en el platillo siguiente. Nada que no sea humano logrará cocinar, componer, bailar, experimentar, expresar o pintar una aproximación al espíritu. Nada que no sea humano como Divino, podrá consolar, comprender, diseñar, sentir, conectar, decidir, vibrar, enseñar, como un ser con Alma. Servirnos y usar aquello que nos da herramientas es de sabios, pero perdernos en éstas es de suicidas psicológicos.
Es responsabilidad de cada uno(a) de nosotros(as) cuidar nuestro cerebro y no desconectarnos de la naturaleza orgánica, porque hacer eso, es ir hacia el lado contrario del paraíso. ¿Qué acaso en un paraíso no conviven todas las especies y reinos desde el respeto? ¿Qué acaso en un paraíso no hay abundancia y compartimento? ¿Qué acaso en un paraíso no hay sabios(as), filósofos(as), artistas, científicos(as), personas medicinales etc que están al servicio del todo en integración? ¿Hace cuánto que no te sientas debajo de un árbol a estar contigo? ¿Hace cuánto que no indagas soluciones por ti mismo(a), experimentas o participas en una charla concienzudamente desde la escucha plena y la reflexión? ¿Hace cuanto no observas tu cuerpo, su funcionamiento y sus virtudes con atención? ¿Hace cuánto no te permites crear algo tan hermoso que solamente tú podrías expresar desde tu esencia?
En estos momentos es posible que lo más urgente sea crear comunidad y conexión con lo orgánico para equilibrar este movimiento. Esculpir a diario el discernimiento y conectar con las necesidades emocionales más urgentes. Quedarnos en la superficie, sin expresar, sin crear, sin sentir, nos va convirtiendo en seres grises.
¿Queremos la luz del sol brillando en el corazón o preferimos evadir silenciando los cantos de lo que es nuestro origen y hogar? Encender esa luz que vive en medio de nuestra frente es un acto de amor hacia el origen y el resto de nuestros amados(as). Resistir el torbellino de la rapidez, la inmediatez, la falta de profundidad, de reflexión, de atención, de conexión, de alma, es lo que puede llevarnos hacia mejor puerto.
Porque como dijo otro de los hombres sabios con los que hablé últimamente, la vida es un respiro entre dos puntos y ese respiro, puede ser hondo, profundo, lleno de sabiduría, presencia y magia o uno en el que ni siquiera nos dimos cuenta del milagro de haber estado vivos. Espero que por un momento te detengas, te sientas, te conectes y te escuches y se abra frente a tí la posibilidad de sentir en el corazón esa melodía susurrante que no habías escuchado por estar distraído(a) en el torbellino.
Gracias por caminar juntos.
Tu terapeuta.