Astrónomos encabezados por un investigador de la UNAM encontraron una de las evidencias más sólidas de un planeta que todavía se encuentra en proceso de formación, a unos 430 años luz de la Tierra.
El nacimiento de un planeta está dejando huellas en el gas y el polvo que rodean a una joven estrella. Un equipo internacional de astrónomos, liderado por el investigador mexicano Anibal Sierra Morales, del Instituto de Astronomía de la UNAM, encontró nueva evidencia de un protoplaneta con una masa estimada entre cuatro y cinco veces la de Júpiter.
El objeto se encuentra alrededor de la estrella J16120, cuyo nombre completo es 2MASS J16120668-301027, situada aproximadamente a 430 años luz de nuestro planeta.
La clave del hallazgo estuvo en analizar cómo se mueve el gas dentro del disco de material que rodea a la estrella.
Con observaciones realizadas mediante el radiotelescopio ALMA, en Chile, los científicos identificaron una zona donde el gas presenta cambios inusuales de velocidad: en un lado se desplaza más rápido de lo esperado y en otro lo hace más lentamente. Además, justo en la región asociada con el posible planeta aumenta la dispersión de velocidades.
Estas alteraciones coinciden con lo que los modelos científicos predicen que debería ocurrir cuando un planeta joven interactúa con el disco de gas y polvo en el que se está formando.
El estudio también encontró un disco interno y dos grandes anillos de polvo ubicados aproximadamente a 23 y 75 unidades astronómicas de la estrella. El candidato a planeta estaría a unas 32 unidades astronómicas de su astro.
El descubrimiento resulta especialmente relevante porque el tipo de perturbación encontrado había sido anticipado mediante simulaciones computacionales desde 2019.
Los modelos planteaban que un planeta formándose dentro de un disco podía generar un ensanchamiento particular en las líneas moleculares del gas. Ahora, las observaciones de J16120 muestran justamente ese comportamiento, por lo que se trata de una de las primeras detecciones de un protoplaneta obtenidas mediante esta técnica.
La investigación, publicada el 8 de septiembre de 2026 en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, señala que la combinación de la estructura del polvo y las alteraciones en el movimiento del gas constituye evidencia convincente de formación planetaria en curso.
La investigación continuará. El equipo espera nuevas observaciones con el instrumento SPHERE, instalado en el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, para buscar más señales y conocer mejor las características del naciente gigante gaseoso.
De acuerdo con la UNAM, esos nuevos datos están previstos para mediados de 2027.
Más allá de encontrar otro mundo fuera del Sistema Solar, este caso ofrece a los astrónomos algo difícil de observar: las pistas de un planeta mientras todavía está naciendo, una oportunidad para comprender con mayor precisión cómo los gigantes gaseosos pasan de ser acumulaciones de material dentro de un disco a convertirse en mundos completos.