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¡Fanáticos!

Opinión

Tesis, estudios, doctorados, filosofía entera aplicada a deshilar el fanatismo. ¿Será la locura explorando la cordura que no se encuentra? Una patología psiquiátrica que debe ser atendida como un paciente en grado superlativo. No se enfrenta a un fanático, podríamos caer en un mar de descalificaciones infundadas, irracionales y hasta perversas. La sutileza es por demás inútil, podemos mostrarle el desacuerdo con razonamientos, hacerle ver que su tesis es ilógica e incongruente empeoraría las cosas, “excitaría al exaltado”.
 
Aferrados a sus prejuicios, a suponer en lugar de razonar, no se  puede adentrar en la lógica de las cosas. Como simple conclusión los fanáticos viven sumergidos en la pasión, de hacer creer que su mundo es la perfección del pensamiento y sus consecuentes acciones. Existen remedios inmediatos pero no permanentes, por desgracia. Ante los argumentos fanáticos es mejor hacerse el desentendido, ignorar todo, o reír y reír en todo momento de sus “puntadas”, acercarse y con una palmada, hacer como si se ratificara sus balandronadas, bajándole su iracunda violencia.
 
“Quien hace de su propia locura un delito, es un fanático”. 
 
Erigirse en jueces supremos, es el objetivo, pueden condenarte a muerte si es necesario, deshacer tu vida, la familia, tus amigos, pueden condenarte como buen ejecutor a la degradación como persona, por el pecado inexistente del delito no cometido, pero la culpabilidad es el no pensar como ellos. Hoy lo vemos en el gobierno de Israel, que, sin pudor, sin moral por delante, matarán a un palestino por el simple hecho de serlo.
 
Decía Voltaire que para evitar el fanatismo no hay como acudir al “espíritu filosófico”, que se encuentra en las posturas de los pensadores universales. ¡Ah! Pero si no se lee, no habrá tal respuesta positiva, ante el embate de la sin razón.
 
Hoy el mundo tiene un escándalo por la prueba PISA, los países que se evaluaron, todos sin excepción, bajaron de calificación; los jóvenes no tienen comprensión lectora, por lo tanto, las matemáticas y las ciencias son materias que se pasan de noche. Casualmente las escuelas privadas, bajaron su calificación, casi empatando a las escuelas estatales, así que no son cuestiones de dinero, es el método educativo mundial. Nuestro país no es la excepción. Entonces si no leen los jóvenes, serán sin duda rehenes de los influencers basura, o los comunicadores que hacen de su fanatismo, un buen negocio que transmiten en un programa de televisión.
 
El fanatismo en un medio de comunicación o de un periodista que toma partido, es más peligroso por las herramientas que tiene, como ya dijimos, la falta de razón la convierten en mentiras, que sin escrúpulo alguno renuncian a su profesionalismo periodístico, a cambio de poder y dinero. 
 
La ley es nulidad, no castiga la falta de ética, mucho menos la furia con que se somete la mentira. La ley para ellos es la nulidad de sus derechos, por ello las respuestas son virulentas, su adoctrinamiento ideológico e intereses económicos, les hace ver que las leyes no están por encima de su fanático proceder. 
 
Cada ejemplo es una forma de mostrar como un fanático con micrófono, con un teclado, una cámara, puede influir en otros fanáticos, cuya percepción de las cosas se resume a lo que le dicte el líder de la comunicación en turno. 
 
Lo pudimos ver casi en cualquier medio nacional y en redes sociales como la tergiversación de una imagen, puede hacerse viral y no tener consecuencias. Nos referimos al evento de la presidenta Claudia Sheinbaum en Colima, una activista, una sola, no más, sube a una silla y con un megáfono interrumpe el discurso de la presidenta, los asistentes le gritan a ella ¡fuera!¡fuera!, de inmediato la presidenta detiene su discurso, eso bastó, para que en minutos, los noticieros con sus comunicadores fanáticos, como Azucena Uresti, Gabriela Warkentin, Ciro Gómez  y demás fauna, dijeran que la presidenta “más querida” fuera despiadadamente abucheada, entrevistaron a la señora, le dieron espacio  y ¿qué pasó? se demostró que los gritos de los presentes era para la “activista”, que para pasar su megáfono, ayudó a una persona en silla de ruedas a pasar el evento, como en todo, los flamantes “periodistas” ni se excusaron. 
 
Otro caso el de la senadora Julieta Ramírez, quien fue acusada por el periodista Enrique Acevedo de Televisa, de fungir como testigo ante una fiscalía de California en Estados Unidos por caso de narcotráfico; La senadora solicitó que se mostrara el documento donde se afirma que ella firmó, el periodista muestra uno, más falso que una moneda de dos centavos. Desafortunadamente al periodista le hacen una amenaza un senador de Morena y en lugar de rectificar su error de investigación, él y la fauna de periodistas cambian la narrativa y se van contra el senador, que por cierto se disculpa, cosa que no hizo Enrique Acevedo. Un montaje para desacreditar a una persona, porque ante tales acusaciones también le afecta su vida personal.
 
Trágica es la postura cínica del periodismo conservador.
 
 Ante la falta de razón, gana la cordura, de manera obvia no aceptada por quien cometió la falta de mentir descaradamente, ante tal circunstancia, la furia de los fanáticos salió a relucir.
 
La lucha por la razón seguir combatiendo a la mentira, es por eso, la aplicación de la ley que proteja a las audiencias, eso valorémoslo mucho, porque de continuar y permitir que aquellos que tienen el poder de la comunicación, se apropien de la conciencia colectiva.  
 
Tal vez, estemos viviendo el inicio de la intervención Yanky para las próximas elecciones, a través de estos periodistas, que ya han tomado partido. Casualmente es Baja California, de donde es oriundo el huachicolero panista Ernesto Rufo Appel. 
Nos saludamos pronto
Oscar Esquivel     
 
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