San Luis Potosí, SLP.- Más de siete mil atenciones psicológicas y psiquiátricas se han brindado durante el primer año de operación del Centro Municipal de Salud Mental de San Luis Potosí, donde el 90 por ciento de los usuarios son jóvenes menores de 30 años y, dentro de este grupo, las mujeres representan la mayoría.
Las cifras muestran que la atención emocional se ha convertido en una necesidad creciente entre la población joven. El alcalde Enrique Galindo Ceballos señaló que el Ayuntamiento había identificado esta demanda desde tiempo atrás, principalmente a partir del acercamiento con este sector de la población.
“Cuando tú le hablas con los jóvenes y les dices, ¿Cuál es tu principal necesidad? Ellos hablan de salud mental. O sea, ya no hablan de deporte, no hablan de cultura, no hablan de educación. Muchos hablan de salud mental”, explicó.
A un año de su apertura, el espacio ofrece gratuitamente servicios profesionales de psicología y psiquiatría, además de atención médica para detectar y tratar casos relacionados con ansiedad, depresión y otras afectaciones emocionales.
“Tenemos un año con él, se han dado más de 7 mil consultas, principalmente el 90% de jóvenes, hombres y mujeres. O sea, sí hay algo que está sucediendo”, reconoció el presidente municipal.
El centro cuenta actualmente con hasta ocho consultorios en funcionamiento y personal especializado para brindar terapias que pueden extenderse durante varias sesiones, de acuerdo con las necesidades de cada paciente.
La atención también forma parte del seguimiento a personas auxiliadas por la Policía Municipal durante episodios de crisis. Cuando existe una conducta que representa riesgo para su integridad, son canalizadas al centro para recibir acompañamiento especializado.
“Son canalizadas a esa instancia y se les da un puntual seguimiento, porque digamos que ya hay una evidencia más clara de la conducta o de la depresión o lo que está pasando”, indicó Galindo Ceballos.
Aunque el alcalde no precisó cuántas de las siete mil atenciones corresponden específicamente a personas que atravesaron crisis de este nivel, aseguró que existe capacidad para continuar recibiendo pacientes.
Ante la demanda registrada durante su primer año, el reto ahora será ampliar el conocimiento de este servicio entre jóvenes y familias, particularmente para buscar atención antes de que una afectación emocional evolucione hacia una situación de emergencia.
“Los papás somos los que podemos detectar cuando nuestros hijos tienen alguna sintomatología que tiene que ser atendida médicamente y ahí es donde nosotros entramos”, concluyó.