A 35 años de haber sido diagnosticado con Parkinson, Michael J. Fox volvió a hablar con franqueza sobre el avance de la enfermedad y los cambios que ha provocado en su vida. A sus 65 años, el actor reconoce que los síntomas son cada vez más difíciles de sobrellevar, aunque mantiene una postura optimista frente a los avances científicos.
“Por supuesto, las cosas se han vuelto más difíciles con el paso de los años”, reconoció la estrella de Volver al futuro en una entrevista con People, donde habló de los temblores, los problemas de equilibrio y otros retos que enfrenta diariamente.
Fox fue diagnosticado con Parkinson en 1991, cuando tenía apenas 29 años y se encontraba en uno de los momentos de mayor éxito de su carrera. Durante varios años mantuvo su condición en privado y continuó trabajando, hasta que en 1998 decidió hacer público el diagnóstico.
Lejos de alejarse por completo de la vida pública, el actor convirtió su experiencia en una causa personal. En el año 2000 creó la Michael J. Fox Foundation for Parkinson’s Research, organización que se ha convertido en el mayor financiador sin fines de lucro dedicado a la investigación de esta enfermedad.
La fundación ha destinado más de 3 mil millones de dólares a programas de investigación, desarrollo de tratamientos y herramientas destinadas a acelerar los avances científicos contra el Parkinson.
Fox asegura que, aunque todavía no existe una cura, los avances registrados en los últimos años le permiten mantener la esperanza.
“La ciencia es difícil. Es astronómicamente costosa. Requiere tiempo y colaboración. Pero mientras nos mantengamos enfocados, mantengamos la esperanza, llegaremos ahí”, afirmó.
El actor destacó que cada año surgen nuevos hallazgos, medicamentos para ayudar a los pacientes y mejores herramientas para los investigadores. Su fundación, además, se prepara para impulsar una nueva campaña con la que busca recaudar otros 2 mil 500 millones de dólares para continuar financiando investigaciones.
Su labor fue reconocida este 2026 con el Lasker~Bloomberg Public Service Award, uno de los principales galardones estadounidenses relacionados con la ciencia y la salud pública. La Lasker Foundation destacó a Fox por amplificar la voz de los pacientes, combatir el estigma asociado al Parkinson y acelerar la búsqueda de mejores terapias y una posible cura.
En medio de su trabajo como activista, Michael J. Fox también sorprendió este año con su regreso a la televisión en la tercera temporada de Shrinking, serie protagonizada por Jason Segel y Harrison Ford.
Fox interpreta a Gerry, un personaje que también vive con Parkinson, lo que permitió al actor incorporar parte de su propia experiencia frente a las cámaras. Su actuación fue reconocida con una nominación al Emmy como Mejor Actor Invitado en una Serie de Comedia.
La candidatura elevó a 19 el número de nominaciones al Emmy que ha recibido durante su trayectoria, en la que acumula cinco victorias. Además de convertirse en un ícono mundial gracias a Marty McFly en la trilogía de Volver al futuro, Fox dejó huella en producciones como Family Ties, Spin City y The Good Wife.
Tres décadas y media después de recibir un diagnóstico que cambió su vida, Michael J. Fox continúa combinando su legado como actor con una misión que se ha convertido en el centro de su vida: impulsar la investigación hasta lograr que el Parkinson pueda ser tratado de una manera cada vez más efectiva y, algún día, encontrar una cura.