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OMS pone la lupa en los cánceres más comunes en niños y adolescentes

Leucemias, tumores cerebrales y algunos tumores sólidos encabezan los diagnósticos durante la infancia; en adolescentes aumentan los casos de linfoma y cáncer de hueso y tiroides.

El cáncer también afecta a niños y adolescentes y, aunque se trata de un grupo de enfermedades mucho menos frecuente que entre los adultos, el diagnóstico oportuno puede marcar una diferencia decisiva en las posibilidades de recuperación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 400 mil niñas, niños y adolescentes de entre cero y 19 años desarrollan cáncer cada año en el mundo.

¿Cuáles son los cánceres infantiles más frecuentes?

Los tipos de cáncer cambian dependiendo de la edad. De acuerdo con la OMS, durante la infancia destacan principalmente:

  • Leucemias, que afectan las células productoras de sangre.
  • Tumores cerebrales y del sistema nervioso central.
  • Neuroblastoma, un tumor que se origina en células nerviosas inmaduras y aparece principalmente en niños pequeños.
  • Tumor de Wilms, que afecta principalmente a los riñones.

Durante la adolescencia adquieren mayor frecuencia los linfomas, el cáncer de huesos y el cáncer de tiroides.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo especializado de la OMS, señaló este septiembre que la leucemia continúa siendo el cáncer más frecuente registrado entre los menores, además de una de las principales causas de muerte por cáncer durante estas edades.

El diagnóstico temprano puede cambiar el pronóstico

A diferencia de varios cánceres en adultos, la mayoría de los casos infantiles no están asociados directamente con hábitos de vida y sus causas continúan sin conocerse por completo, por lo que su prevención resulta más complicada.

Por ello, organismos internacionales insisten en prestar atención a síntomas persistentes o inexplicables. La OPS recomienda una valoración médica ante manifestaciones que puedan resultar sospechosas y ha desarrollado guías para acelerar la referencia de pacientes cuando existe posibilidad de cáncer infantil.

Entre las señales que requieren valoración médica pueden encontrarse palidez marcada, cansancio persistente, fiebre recurrente sin causa aparente, aparición frecuente de moretones o sangrados, pérdida de peso, dolores de cabeza persistentes, vómitos frecuentes, dolor de huesos, inflamaciones o masas que aumentan de tamaño y alteraciones visuales, especialmente cuando persisten o progresan.

Estos síntomas no significan necesariamente que un menor tenga cáncer, ya que también pueden estar relacionados con muchas otras enfermedades. El diagnóstico únicamente puede establecerlo un profesional de la salud mediante una valoración y los estudios correspondientes.

Grandes diferencias en las posibilidades de curación

Uno de los mayores retos continúa siendo la desigualdad en el acceso al diagnóstico y tratamiento. La OMS señala que más del 80% de los niños con cáncer pueden curarse en países de ingresos altos, mientras que en numerosos países de ingresos bajos y medianos la cifra permanece por debajo del 30%.

La falta de diagnóstico, los diagnósticos tardíos o incorrectos, las dificultades para recibir tratamiento y el acceso insuficiente a medicamentos forman parte de las causas que explican esta brecha.

Durante el Mes de Concientización sobre el Cáncer Infantil 2026, la IARC recordó además que cerca del 94% de las muertes por cáncer infantil se concentran en África, Asia, Sudamérica y el Caribe, una situación que evidencia las profundas diferencias que todavía existen en el acceso a servicios de salud.

La recomendación para madres, padres y cuidadores es no ignorar cambios persistentes en la salud de niñas, niños y adolescentes y acudir a valoración médica. Detectar oportunamente la enfermedad y acceder a un tratamiento adecuado puede aumentar considerablemente las posibilidades de supervivencia.

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