Barricas gigantes, madrigueras bajo tierra, burbujas transparentes y habitaciones dentro de tubos forman parte de algunos de los hospedajes más peculiares que se pueden encontrar en México.
Viajar ya no significa únicamente elegir un destino. Para muchos turistas, el lugar donde se duerme se ha convertido en una experiencia por sí misma y México cuenta con alojamientos que llevan esta idea mucho más allá del hotel tradicional.
Desde pasar la noche dentro de una enorme barrica de tequila hasta despertar suspendido entre los árboles, existen propuestas pensadas para quienes buscan fotografías diferentes, contacto con la naturaleza y, sobre todo, una estancia difícil de olvidar.
En Jalisco, Matices Hotel de Barricas convirtió uno de los símbolos más representativos del tequila en habitaciones.
El complejo, ubicado entre paisajes de agave en Tequila, cuenta con habitaciones diseñadas como enormes barricas, además de una ambientación relacionada con la producción de esta bebida mexicana.
Su concepto mezcla hospedaje, gastronomía y cultura tequilera, por lo que la estancia puede convertirse en parte de una visita completa por uno de los destinos más conocidos de Jalisco.
Tepoztlán, Morelos, alberga otra propuesta poco convencional. Tubohotel utiliza grandes tubos de concreto acondicionados como pequeñas habitaciones.
Las estructuras están distribuidas dentro de una huerta y algunas fueron colocadas unas sobre otras, creando una imagen que llama la atención desde el primer momento.
El espacio interior es sencillo y está pensado principalmente para descansar, mientras que otras áreas y servicios son compartidos.
San Luis Potosí también tiene uno de los hospedajes más peculiares del país.
En Tapasoli, ubicado en Xilitla, es posible pasar la noche dentro de habitaciones conocidas como “madrigueras”, construcciones semienterradas cubiertas de vegetación y con puertas circulares que parecen pertenecer a un escenario fantástico.
El entorno boscoso de la Huasteca Potosina completa una experiencia especialmente atractiva para quienes buscan hospedajes rodeados de naturaleza.
En Zacatecas, la arquitectura histórica encontró un nuevo uso.
Quinta Real Zacatecas fue construido aprovechando la estructura de la antigua Plaza de Toros San Pedro, un inmueble del siglo XIX que conserva buena parte de su diseño original.
El antiguo ruedo funciona actualmente como uno de los espacios centrales del hotel, rodeado por arcos, corredores y habitaciones que permiten apreciar la arquitectura de la antigua plaza.
El Valle de Guadalupe, en Baja California, no solamente destaca por sus viñedos y restaurantes.
En la zona también existen opciones como Campera Hotel Burbuja, donde las habitaciones tienen forma de esferas transparentes que permiten observar el paisaje y el cielo desde la cama.
La combinación de viñedos, gastronomía y noches estrelladas ha convertido este tipo de hospedaje en una alternativa para parejas que buscan una escapada diferente.
En la zona del Ajusco se encuentra Alpino Bubble Glamping, una propuesta que combina naturaleza y alojamiento tipo glamping.
Sus habitaciones burbuja cuentan con secciones transparentes que permiten observar el bosque y el cielo nocturno.
La experiencia se complementa con actividades al aire libre como senderismo, fogatas y observación de estrellas, sin necesidad de alejarse demasiado de la capital del país.
Los bosques de Puebla también esconden hospedajes fuera de lo cotidiano.
En Zacatlán, Kali-Tree Cabañas cuenta con espacios construidos a varios metros del suelo entre árboles, algunos con terrazas panorámicas y zonas pensadas para contemplar el paisaje.
La propuesta combina la experiencia de una casa del árbol con las comodidades de una cabaña turística.
Para quienes buscan naturaleza y playa, Guerrero ofrece una alternativa todavía más particular.
En Playa Viva, cerca de Juluchuca, se encuentran alojamientos construidos con materiales naturales, entre ellos casas suspendidas entre palmeras y con vistas hacia el océano Pacífico.
El complejo apuesta por una experiencia de turismo sustentable y utiliza energía solar, además de integrar actividades relacionadas con la conservación del entorno.
Estos alojamientos muestran una tendencia cada vez más presente en el turismo: viajeros que no solamente buscan conocer una ciudad, playa o Pueblo Mágico, sino también vivir algo diferente desde el momento en que llegan a su habitación.
Dormir bajo tierra, dentro de una barrica, entre árboles o bajo un techo transparente puede transformar una escapada de fin de semana en una experiencia completamente distinta.
Antes de reservar, es recomendable revisar directamente con cada alojamiento sus tarifas, disponibilidad, restricciones y servicios incluidos, ya que pueden cambiar dependiendo de la temporada.