La cosmética surcoreana avanza con fuerza en América Latina y México se posiciona, junto con Brasil, como uno de los mercados que están impulsando este crecimiento.
Mascarillas faciales, esencias, sérums, parches para granitos y productos con ingredientes que hace algunos años parecían desconocidos han encontrado un lugar permanente en las rutinas de belleza de miles de consumidores mexicanos.
La llamada K-Beauty, término utilizado para referirse a la industria y las tendencias de belleza originadas en Corea del Sur, dejó de ser un fenómeno limitado a seguidores de la cultura asiática para convertirse en un importante negocio internacional.
Datos de NielsenIQ (NIQ) revelan que México y Brasil registraron un crecimiento de 135 por ciento en el valor de las ventas de K-Beauty, una señal del rápido avance que estos productos están teniendo en América Latina. A escala global, las ventas de belleza coreana crecieron 53 por ciento en un año y 131 por ciento durante los últimos dos años.
Parte de su éxito está relacionado con una filosofía distinta sobre el cuidado de la piel. En lugar de enfocarse únicamente en cubrir imperfecciones, muchas rutinas coreanas priorizan la hidratación, protección solar, fortalecimiento de la barrera cutánea y prevención.
También han ayudado a popularizar formatos que ahora son habituales en tiendas de belleza, como las mascarillas de tela, esencias, ampollas, aceites limpiadores y parches hidrocoloides.
A ellos se suman ingredientes que se volvieron virales en redes sociales, entre ellos la centella asiática, mucina de caracol y diferentes activos hidratantes y calmantes.
Uno de los conceptos más difundidos es el llamado “glass skin” o piel de cristal, que no significa tener una piel completamente libre de poros o imperfecciones, sino conseguir una apariencia hidratada, luminosa y saludable mediante una rutina constante.
La expansión de la K-Beauty no puede entenderse sin las redes sociales. TikTok, Instagram y YouTube han convertido las rutinas de cuidado facial, reseñas y recomendaciones de productos en una poderosa herramienta de descubrimiento.
NIQ señala que el comercio electrónico y el llamado social commerce están desempeñando un papel importante en la expansión internacional de las marcas coreanas, permitiendo que un producto pueda hacerse popular en diferentes países en cuestión de semanas.
En México, además, encontrar cosméticos coreanos es cada vez más sencillo. Las marcas han pasado de comercializarse principalmente mediante páginas especializadas o importadores a tener presencia en tiendas físicas, cadenas de belleza y grandes plataformas de comercio electrónico.
El fenómeno también demuestra cómo la llamada “ola coreana” ha ido mucho más allá del K-pop y las series de televisión. La moda, gastronomía y belleza de Corea del Sur han ganado consumidores alrededor del mundo, y México se ha convertido en uno de los mercados latinoamericanos más receptivos.
La diferencia ahora es que la K-Beauty ya no parece depender únicamente de productos virales. Su crecimiento indica que está comenzando a consolidarse como una categoría permanente dentro del mercado del cuidado de la piel.
Eso sí: que un producto sea coreano o se vuelva tendencia en TikTok no significa que funcione igual para todas las personas. Antes de incorporar nuevos activos a una rutina es importante considerar el tipo de piel, revisar sus ingredientes y evitar combinar productos únicamente porque forman parte de una tendencia.