Asimismo mencionó que: "El suelo periférico puede ser inicialmente más barato pero eso no significa que urbanizarlo resulte barato para la ciudad. Conforme aumentan las distancias entre vivienda, empleo, escuelas, y comercio también crecen los desplazamientos cotidianos y la dependencia del automóvil. Una ciudad que ocupa cada vez más territorio necesita igualmente extender sus servicios".
Los límites del crecimiento vertical
Además apuntó que: "La segunda alternativa es el crecimiento vertical. Construir más viviendas sobre una misma superficie permite aprovechar mejor el suelo y puede reducir la presión para continuar expandiendo la mancha urbana. Una mayor concentración de población también puede favorecer el comercio de proximidad y hacer más eficiente el transporte público".
En ese sentido mencionó que, "construir torres no resuelve automáticamente los problemas urbanos. Una colonia que actualmente dispone de agua, drenaje, y vialidades no necesariamente tiene capacidad para recibir cientos de viviendas adicionales. La verticalización sin infraestructura suficiente puede trasladar el problema del crecimiento de la periferia hasta las zonas consolidadas. Tener infraestructura no significa necesariamente tener capacidad disponible".
La tercera vía: la densificación intermedia
Para el funcionario municipal, "existe una tercera alternativa, la densificación intermedia. En lugar de escoger únicamente entre vivienda unifamiliar, periférica, y grandes torres es posible aumentar gradualmente la cantidad de habitantes dentro de la ciudad mediante edificios de altura media, vivienda multifamiliar, usos mixtos, y aprovechamiento de predios vacíos o subutilizados".
El ejemplo de Barcelona y París
Al respecto indicó que: "Barcelona y París son ejemplos interesantes de este modelo. Buena parte de sus tejidos urbanos consolidados alcanzan densidades importantes mediante edificios de varios niveles relativamente próximos entre sí, calles conectadas, comercio, y servicios cercanos sin depender exclusivamente de grandes torres".
Al respecto consideró que: "La elección para San Luis Potosí no consiste en copiar su forma urbana pues existen diferencias históricas, económicas, jurídicas, de movilidad, y disponibilidad de agua sino en reconocer que entre extender fraccionamientos y construir grandes edificios existe una alternativa intermedia".
¿Qué modelo le conviene a San Luis Potosí?
Ante este panorama, comentó que "en San Luis Potosí edificios de tres, cuatro, cinco, seis niveles podrían ser apropiados en determinados corredores o sectores consolidados siempre que la capacidad de agua, drenaje, vialidades, transporte, áreas verdes, y equipamiento puedan sostener la población adicional".
También dijo que: "Por ello las tres formas de crecimiento pueden tener lugar en el futuro de la ciudad. La expansión horizontal podría justificarse donde existe infraestructura programada y conectividad. La verticalización de mayor intensidad en puntos capaces de soportarla y la densificación intermedia puede permitir aprovechar mejor áreas que ya forman parte de la ciudad".
Además destacó que: "La discusión entonces no debería ser simplemente si San Luis Potosí debe de crecer hacia arriba o hacia afuera sino dónde conviene aplicar cada modelo y bajo qué condiciones. San Luis Potosí seguirá creciendo. La decisión verdaderamente importante será determinar dónde, cuánto, y con qué infraestructura".
Para concluir comentó: "El futuro urbano no depende de elegir un solo modelo sino de utilizar cada uno donde resulte territorial, financiera, y ambientalmente sostenible. Crecer más no necesariamente significa ocupar más territorio. Puede significar aprovechar mejor la ciudad que ya tenemos".