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Tragedia en Ingeniería reaviva críticas a Servicios Estudiantiles

El acontecimiento ocurre en un escenario marcado por antecedentes que han desgastado la confianza de parte de la comunidad hacia los mecanismos internos de prevención, atención y acompañamiento

San Luis Potosí, SLP.- La tragedia ocurrida este martes en la Facultad de Ingeniería volvió a abrir una discusión que desde hace meses persigue a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP),¿qué tan preparada está la institución para detectar, acompañar y atender las problemáticas que afectan a sus estudiantes antes de que se conviertan en crisis?
 
El fallecimiento de un joven dentro de las instalaciones universitarias provocó consternación, pero también reactivó los cuestionamientos contra la División de Servicios Estudiantiles y su titular, Ana Luisa González Sánchez. Desde distintos sectores de la comunidad universitaria han surgido voces que exigen su salida y una revisión de fondo al funcionamiento del área.
 
No existe hasta ahora información que permita relacionar directamente el deceso del estudiante con alguna omisión de Servicios Estudiantiles. Sin embargo, el acontecimiento ocurre en un escenario marcado por antecedentes que han desgastado la confianza de parte de la comunidad hacia los mecanismos internos de prevención, atención y acompañamiento.
 
La inconformidad no nació este martes. En octubre de 2025, la denuncia de una presunta agresión sexual contra una estudiante de Derecho detonó protestas, toma de instalaciones y bloqueos en decenas de vialidades. La presión terminó alcanzando la estructura universitaria con la salida del entonces director de la facultad y de la titular de la Defensoría de los Derechos Universitarios.
 
Antes, en marzo de 2024, nueve estudiantes resultaron lesionados tras el colapso de unas gradas en Estomatología. La respuesta posterior también generó reclamos relacionados con la atención y el acompañamiento brindados.
 
Ahora la discusión se concentra especialmente en la salud mental. A los reclamos estudiantiles se añaden señalamientos de trabajadores que, bajo anonimato, atribuyen a la División presuntas prácticas de presión, vigilancia y acoso laboral, acusaciones que deberán ser investigadas y esclarecidas.
 
El cuestionamiento hacia Ana Luisa González ya no se limita así a un episodio aislado. Quienes demandan su salida sostienen que Servicios Estudiantiles necesita una transformación capaz de pasar de la reacción a la prevención, con protocolos claros, seguimiento efectivo y canales que generen confianza.
 
La presión también alcanza al rector Alejandro Zermeño Guerra. Después de distintas crisis que han sacudido a la UASLP, la exigencia es que la Universidad explique qué está funcionando, qué ha fallado y qué cambiará.
 
El debate de fondo, más allá de nombres y cargos, es si la UASLP está acompañando realmente a sus estudiantes cuando todavía hay oportunidad de intervenir, y no únicamente cuando una crisis ya resulta imposible de ignorar.
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