San Luis Potosí, SLP.- La muerte de un estudiante registrada este martes en la Zona Universitaria Poniente de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) no solo provocó la suspensión de actividades académicas hasta nuevo aviso, sino que abrió nuevamente el debate entre estudiantes y egresados sobre la falta de protocolos efectivos para atender la salud mental dentro de la institución.
Como consecuencia del hecho, quedaron suspendidas las clases en las facultades de Hábitat, Ciencias Químicas, Estomatología, Ingeniería y Enfermería, ubicadas en este sector universitario.
A través de redes sociales, integrantes de la comunidad comenzaron a cuestionar si la Universidad cuenta con mecanismos suficientes de prevención, acompañamiento y seguimiento para alumnos que atraviesan situaciones emocionales complejas.
Un joven que realizó prácticas y servicio social dentro del COAP de la Facultad de Ingeniería aseguró que, desde su experiencia, “NO existe una cultura de prevención”.
“Los alumnos SÍ BUSCAN AYUDA, pero los docentes no justifican esas faltas, los desvalorizan e incluso me tocó que les prohibieran acudir con nosotros”, señaló.
El reclamo cobra fuerza ante antecedentes que han generado cuestionamientos dentro de la propia UASLP. Estudiantes recuerdan conflictos y denuncias relacionadas con presunto acoso y hostigamiento, además de casos públicos que han involucrado relaciones entre docentes y alumnas y el episodio en el que un profesor fue señalado por agredir físicamente a una estudiante.
También vuelve a la discusión el antecedente ocurrido en la Facultad de Derecho, que para parte de la comunidad debió representar un punto de inflexión para reforzar las estrategias preventivas.
Los universitarios cuestionan que no basta con disponer de espacios de atención psicológica si acudir a ellos puede interferir con las obligaciones académicas o si no existe coordinación para garantizar acompañamiento y continuidad.
Tras lo ocurrido este martes, la exigencia apunta a establecer protocolos claros, accesibles y permanentes que permitan detectar riesgos, canalizar casos y proteger la salud mental de los estudiantes.
“Recuerden que existen centros de ayuda y muchos profesionistas que los pueden apoyar en cada una de sus situaciones”, expresó el joven.