El consumo elevado de alimentos ultraprocesados podría tener una nueva consecuencia para la salud masculina. Un estudio realizado con más de 17 mil hombres en Estados Unidos encontró que quienes obtenían una mayor proporción de sus calorías de este tipo de productos presentaban hasta 31% más riesgo de cáncer de próstata, después de considerar factores como edad, tabaquismo, raza, origen étnico y nivel socioeconómico.
La investigación, realizada por especialistas de la Florida Atlantic University y publicada en The American Journal of Medicine, analizó información de 17 mil 24 hombres mayores de 18 años que participaron en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos (NHANES) entre 2003 y 2023.
Para conocer sus hábitos alimenticios, los científicos utilizaron dos registros de alimentación de 24 horas y clasificaron los productos mediante el sistema NOVA, que agrupa los alimentos de acuerdo con su nivel de procesamiento.
Los participantes fueron divididos de acuerdo con la proporción de calorías que obtenían de alimentos ultraprocesados.
Después de ajustar los resultados por diferentes variables, los hombres situados en los dos grupos superiores de consumo presentaron un 31% más riesgo de haber reportado cáncer de próstata, en comparación con quienes se encontraban en el grupo de menor consumo.
Entre quienes registraron el consumo más elevado —más de aproximadamente 44% de las calorías procedentes de ultraprocesados— se observó un incremento de 34%, aunque en este grupo el resultado no alcanzó significación estadística.
Por ello, el estudio no permite afirmar que comer ultraprocesados aumente automáticamente 31% la probabilidad individual de desarrollar cáncer.
Los ultraprocesados son formulaciones industriales que suelen contener ingredientes que difícilmente se utilizarían de la misma manera en una cocina doméstica, como saborizantes, colorantes, emulsionantes, edulcorantes y otros aditivos.
Entre los ejemplos señalados por los investigadores se encuentran:
No significa que todo alimento que viene en un envase sea ultraprocesado. Productos como verduras congeladas sin ingredientes añadidos, leche pasteurizada o legumbres enlatadas pueden haber sido procesados sin pertenecer necesariamente a esta categoría.
Los investigadores plantean varias posibles explicaciones, aunque todavía no se ha demostrado un mecanismo específico para el cáncer de próstata.
El consumo habitual de ultraprocesados se ha relacionado con alteraciones metabólicas, inflamación, estrés oxidativo y modificaciones de la microbiota intestinal. También se estudia la posible influencia de determinados procesos industriales, aditivos y materiales utilizados durante el procesamiento y empaquetado.
Sin embargo, esas hipótesis requieren mucha más investigación antes de establecer una relación directa de causa y efecto.
Los propios autores reconocen que los resultados deben interpretarse con precaución. La alimentación se estimó únicamente mediante dos recordatorios de 24 horas y los casos de cáncer de próstata fueron reportados por los propios participantes, en lugar de comprobarse mediante expedientes clínicos.
Además, se trata de un análisis observacional, por lo que permite encontrar asociaciones, pero no demostrar que los ultraprocesados sean los responsables del desarrollo del cáncer.
De hecho, una revisión y metaanálisis publicada en 2024 que reunió seis investigaciones no encontró entonces una asociación estadísticamente significativa entre el consumo de ultraprocesados y la incidencia de cáncer de próstata, aunque sí señaló que aún faltaban estudios de mayor calidad.
El nuevo trabajo aporta así una señal que merece ser estudiada, pero no una conclusión definitiva.
Mientras se obtiene mayor evidencia, reducir la presencia de ultraprocesados y priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados sigue siendo una medida razonable dentro de una alimentación equilibrada, además de los controles médicos correspondientes de acuerdo con la edad y los factores de riesgo de cada persona.