El Paquete Económico 2027 comienza a tomar forma y, aunque hasta ahora no se anticipa un aumento generalizado de impuestos como el IVA o el ISR, sí existen propuestas que podrían terminar afectando el precio de algunos productos y la operación de ciertos negocios.
Este 8 de septiembre está prevista la entrega formal del paquete por parte de la Secretaría de Hacienda al Congreso. Ahí se conocerá con precisión cuánto pretende recaudar el Gobierno Federal durante 2027, cómo planea hacerlo y en qué propone gastar los recursos. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que los detalles serán presentados públicamente el 9 de septiembre.
Después comenzará la discusión legislativa. La Cámara de Diputados tiene hasta el 20 de octubre para aprobar la Ley de Ingresos y el Senado hasta el 31 de octubre; el Presupuesto de Egresos deberá quedar aprobado en Diputados a más tardar el 15 de noviembre.
Hasta ahora, legisladores de Morena han señalado que no se pretende crear nuevos impuestos generales ni aumentar gravámenes estructurales como el IVA o el ISR. Sin embargo, esto no significa que todos los productos estén descartados de posibles ajustes fiscales.
Entre las propuestas que se han discutido se encuentra modificar el IEPS, impuesto que actualmente se aplica, entre otros productos, a bebidas alcohólicas, tabaco, bebidas azucaradas y algunos alimentos.
Una de las ideas planteadas en la Comisión de Hacienda consiste en revisar el tratamiento de productos procesados con exceso de sodio, como algunas sopas instantáneas, salsas, aderezos y embutidos. Por ahora se trata únicamente de una propuesta y no existe un impuesto aprobado para estos productos por su contenido de sodio.
Otro debate está relacionado con las bebidas alcohólicas.
Actualmente, el IEPS se calcula principalmente sobre el valor del producto, con diferentes tasas dependiendo de su graduación alcohólica. Representantes de la industria han propuesto cambiar hacia un sistema que cobre según la cantidad de alcohol contenida en cada bebida.
Algunos cálculos presentados durante esta discusión estiman que el nuevo modelo podría significar entre 60 centavos y un peso adicional de impuesto por cerveza, dependiendo de la presentación, mientras que ciertos destilados como tequila o mezcal podrían verse beneficiados. Ese escenario es una estimación basada en una propuesta; no es todavía un aumento autorizado ni significa necesariamente que el precio al consumidor subirá exactamente esa cantidad.
De hecho, dirigentes de Morena señalaron posteriormente que hasta ahora no existe acuerdo para incrementar las tasas aplicables a cerveza o alimentos con exceso de sodio.
Para micro y pequeños empresarios hay otro punto relevante. Sheinbaum adelantó que el Gobierno prepara reformas destinadas a apoyar a las micro y pequeñas empresas y fortalecer la economía digital, aunque hasta antes de conocerse el paquete completo no se habían dado a conocer sus reglas ni beneficios específicos.
También existe interés en mantener mecanismos de regularización fiscal.
Durante 2026 el SAT puso en marcha un programa que permite, bajo determinados requisitos, reducir hasta 100 por ciento de multas, recargos y gastos de ejecución a personas y empresas con ingresos de hasta 300 millones de pesos en el ejercicio 2024. El beneficio no significa que se perdone el impuesto originalmente adeudado.
Funcionarios del SAT han señalado que, debido a sus resultados, se analiza la posibilidad de continuar con un esquema similar en 2027. Su renovación todavía debe quedar establecida en la legislación correspondiente.
Otro cambio adelantado por el Gobierno es mejorar la trazabilidad del IEPS que se paga en los combustibles, siguiendo el producto desde su importación hasta su venta en las gasolineras.
La intención es combatir la evasión y el llamado “huachicol fiscal”. Por sí misma, esta medida no representa la creación de un nuevo impuesto a la gasolina, sino un mayor control sobre el cobro del que ya existe.
Las finanzas públicas llegan a esta discusión con presión. Entre enero y julio de 2026 los ingresos presupuestarios estuvieron alrededor de 170 mil millones de pesos por debajo de lo programado. Al mismo tiempo, las estimaciones previas de Hacienda apuntaban a que alrededor de 70 por ciento de los ingresos públicos de 2027 provendrían de impuestos, una participación no vista desde 1990.
El IVA fue una excepción durante los primeros siete meses del año: su recaudación superó lo programado en casi 108 mil millones de pesos y creció 9.9 por ciento anual en términos reales, resultado que Hacienda relaciona, entre otros factores, con el comportamiento del consumo interno y una mayor vigilancia fiscal y aduanera.
Para el ciudadano común, lo importante será vigilar si los cambios al IEPS finalmente llegan a la propuesta oficial y después sobreviven al Congreso. Para emprendedores que venden alimentos procesados, bebidas alcohólicas o productos directamente al consumidor, cualquier ajuste podría reflejarse en costos, precios y márgenes.
Por ahora, la clave es esa: hay varias propuestas sobre la mesa, pero todavía no todas son impuestos que vayan a cobrarse en 2027.