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Recuerda Pamela Anderson cuando le dieron 10 años de vida

Pamela Anderson recordó que un diagnóstico de hepatitis C le hizo creer que tenía 10 años de vida y cambió para siempre sus decisiones

Pamela Anderson recordó uno de los momentos más difíciles de su vida durante la gala de amfAR en Venecia, donde recibió el Premio al Valor, y habló abiertamente sobre el diagnóstico de hepatitis C que recibió a finales de los años 90, cuando la enfermedad todavía no tenía cura.
 
La actriz de Baywatch relató que, en aquel momento, su médico le advirtió que probablemente le quedaban alrededor de 10 años de vida, una noticia que transformó por completo su manera de tomar decisiones y, sobre todo, su preocupación por sus hijos.
 
"Fue una sentencia de muerte. Eso fue lo que me dijo mi médico: que probablemente me quedaban unos diez años de vida", recordó Anderson durante su discurso.
 
La actriz, de 59 años, explicó que aquella advertencia marcó profundamente su vida, aunque aseguró que su mayor temor no era morir, sino pensar en lo que podía ocurrirles a sus hijos pequeños si ella faltaba.
 
"Estoy segura de que eso influyó y corrompió mis decisiones. No era miedo a la muerte, sino miedo a lo que pudiera pasarles a mis hijos. Me cambió la vida por completo", señaló.
 
Afortunadamente, años después surgió un tratamiento capaz de curar la infección viral y, para 2015, Anderson ya estaba libre de hepatitis C, aunque reveló que tuvo que utilizar todos sus ahorros para poder pagar el tratamiento.
 
Más allá de la enfermedad, la actriz reconoció que el diagnóstico también estuvo acompañado por sentimientos de vergüenza y culpa que permanecieron con ella durante años.
 
"Mi experiencia de vergüenza y culpa también fue un viaje inconsciente. Me acompaña; me persigue", confesó.
 
Anderson relacionó esos sentimientos con el abuso sexual que sufrió durante su infancia y explicó que durante mucho tiempo sintió que ambas experiencias la habían marcado de manera permanente.
 
"Sentía como si estuviera grabado en mi frente: mercancía dañada. Y me presentaba como tal", expresó.
 
Sin embargo, la actriz aseguró que con el paso del tiempo logró transformar esas experiencias en una fuente de fuerza y utilizarlas para impulsar una nueva etapa de su carrera, especialmente a través del cine y las artes.
 
En los últimos años, Anderson ha recibido elogios por sus trabajos en películas como The Last Showgirl, The Naked Gun y Rosebush Pruning, además de Place to Be, producción que se estrena este miércoles en el Festival de Cine de Venecia.
 
"Mi verdad se ha manifestado a través de mi trabajo, encontrando maneras de expresarme mediante las artes. Me dio la munición que necesitaba, una vida fértil para usar y experimentar", afirmó.
 
Con ese mensaje, Anderson dejó claro que ya no quiere ser definida por las experiencias dolorosas de su pasado y cerró su discurso con una declaración de fortaleza.
 
"No soy una víctima, soy una vencedora. Soy fuerte y capaz, más ahora de lo que jamás hubiera imaginado No soy la damisela en apuros, por muy fácil que parezca interpretar ese papel", concluyó.
 
UNA NOCHE DE HOMENAJES Y GRANDES SUBASTAS
 
La gala de amfAR se realizó en el Hilton Molino Stucky y fue conducida por Taika Waititi, además de reconocer a la artista Marina Abramovic con el Premio a la Inspiración, que le fue entregado por Orlando Bloom.
 
La noche también estuvo marcada por una subasta encabezada por el legendario Simon de Pury, en la que se ofrecieron piezas y experiencias exclusivas para recaudar fondos destinados a la organización.
 
Entre los lotes destacó una pintura de Andy Warhol, "Flowers", vendida por 185 mil dólares, así como un par de pendientes de Chopard con zafiros rosas y azules que alcanzaron los 162 mil dólares y fueron adquiridos por la productora de "Ferrari", Monika Bacardi.
 
También se subastó una visita exclusiva al set de El Señor de los Anillos: La Caza de Gollum en Nueva Zelanda, con un encuentro con Andy Serkis, Anya Taylor-Joy y Kate Winslet, por más de 100 mil dólares.
 
Sin embargo, la pieza más cotizada de la noche fue la aportada por la propia Abramovic, cuyo paquete incluía su obra digital "Slow Walking", un almuerzo preparado por ella en su apartamento privado de Manhattan y una clase magistral sobre su conocido "Abramovic Method".
 
Después de varios minutos de pujas, el paquete fue vendido por 580 mil dólares, provocando la celebración de Abramovic, quien incluso se levantó de su asiento para felicitar personalmente al ganador.
 
La velada concluyó con música y baile a cargo de Bebe Rexha, quien interpretó éxitos como "In the Name of Love" y "New Religion", además de "I'm Good (Blue)", canción que volvió a cantar a petición del público mientras recorría las mesas e invitaba a los asistentes a sumarse a la fiesta.
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