Detrás del Telón
La reciente visita de Claudia Sheinbaum a la capital potosina demostró la cercanía que hay con el gobernador Ricardo Gallardo, y que el 2027 los une no los divide; la presidenta agradeció la coordinación entre los dos niveles de gobierno y reconoció los avances conjuntos en infraestructura, salud, bienestar y seguridad en las cuatro regiones de la entidad.
El gobernador Gallardo habló poco en el evento del viernes pasado, pero se fortaleció y es evidente que mantiene el control del proceso sucesorio en Palacio de Gobierno, hay una interlocución con la presidenta y la cúpula de Morena, el peso político del gallardismo a nivel estatal y nacional —más que del PVEM— es reconocido y necesario para consolidar el segundo piso de la 4T.
La Arena Potosí con más de 20 mil asistentes fue el escenario del informe presidencial, en los hechos fue una demostración de capacidad de convocatoria y, sobre todo, una exhibición del músculo territorial del gobernador Gallardo; el estado no está dividido ni a hay un gobierno debilitado, en el último tramo de su sexenio Gallardo aún tiene mucho poder y control, tiene el tablero y mueve las piezas, a diferencia de Toranzo y Carreras que a esas alturas estaban derrotados y ausentes por carecer de un proyecto político y de convicciones.
Gallardo, además, aprovechó la visita presidencial para exhibir resultados y no solamente lealtades, hay seguridad, inversión, infraestructura, programas sociales y proyectos estratégicos, lo hecho a nivel estatal empata con el trabajo federal, ya vienen el tren de pasajeros SLP-Nuevo Laredo, hospitales para Rioverde y Ciudad Valles, la carretera Valles-Tampico y ciertamente se ha retrasado el aeropuerto de Tamuín, con el que se va a detonar el turismo en la Huasteca.
Gallardo ha insistido en que los tiempos de la sucesión todavía no llegan y que será hacia diciembre cuando el Partido Verde defina sus movimientos, está en suspenso si el partido gobernante irá solo con la senadora Ruth González o en alianza con Morena con otro candidato verde, en el 2021 se fueron por caminos distintos y la realidad fue contundente: el triunfo arrollador de Gallardo y la tragedia de Morena con Mónica Rangel; de nuevo la oposición tiene muy pocas posibilidades de triunfar (ya sea Galindo, Rita Ozalia o Zumaya), anda muy acelerada con actos anticipados de campaña y sin verdaderos liderazgos, mucho ruido y pocas nueces.
El evento en la Arena Potosí fue un evento institucional no partidista, por ello el retiro de las banderas del PT era algo necesario porque fue una vulgar provocación a la presidenta Sheinbaum que se ha desmarcado de este partido, que se ha alejado de los ideales de la 4T y prefiere estar del lado del bando morenista vinculado al huachicol; al informe presidencial no fue invitado Zumaya, la distancia, el desaire, el deslinde es contundente.
El alcalde Galindo sí fue invitado, pero se le asignó un lugar lejos del presídium, la invitación fue de último momento, se le vio incómodo en el escenario en el que se desplegó el músculo del gobernador; el rector Zermeño no asistió, ya no quiere que se le asocie con Morena; la sucesión todavía no empieza formalmente, pero Gallardo ya está jugando la partida con la venia de Claudia.