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Don Quijote, el consejero político

Opinión

El político nace o se hace, se va formando con el tiempo, la cosquilla del poder siempre aparece en algún momento de la vida, los consejos, la cotidianidad familiar y sus costumbres, la herencia misma de pensar, el manejo del poder político, económico o desde la más humilde trinchera. Cualquier forma de alcanzar el poder y como ejercerlo, casi siempre obedece a patrones que desde el pasado se transcribieron al futuro.  En toda la historia humana del razonamiento, aparecen consejos sabios para aquellos que están por ejercer el poder o para los que ya lo tiene. Existe el político culto, el político iletrado, el político aficionado a la bebida, el político terco, el chicharachero, el arrogante, el guapo, el mitómano, el político de la mano de Dios, creyendo que solucionará todo. En estas circunstancias estará el político que uno espera y termina por ser todo lo contrario. Decían por ahí, que el mejor político al igual que los meseros con el bar lleno, es el que no oye y desatiende, solo escucha a su conciencia. 
   
En las recomendaciones de Don Quijote a Sancho Panza para gobernar la ínsula de Barataria, le dice en una carta a Sancho como debe comportarse. 
 
Primero, antes que nada, debe agradecer a los duques por confiar en Él, de la confianza que depositan para gobernar con sabiduría, es decir siempre a merced de un poder superior… llámese hoy, partido político, las oligarquías o los poderes fácticos. 
 
El Caballero Quijote justiciero sin justicia, le explica a Sancho, despacio, para que su desestudiado escudero, entendiera como aplicar la humildad por delante, las leyes cumplirlas, atender a ricos y pobres, asumir con entereza la responsabilidad de ejercer un cargo público. Aunque el duque lo engañara, Sancho debería cumplir con Barataria, aunque fuera un lugar desordenado.  
 
Quijote de mil palabras, andariego sabio, viejo gruñón, inestable, pero algo conocía al poder, talvez más de lo que uno se imagina. 
 
Sancho en su atención dispersa, con curiosidad observaría las recomendaciones de como gobernar, mirando al poder como un instrumento para llevar el bien y no servirse de el. Manteniendo siempre una lealtad inquebrantable a quienes te han otorgado la complacencia de ejercerlo. El equivalente a nuestros días, sería el pueblo que votó por ellos.
 
Algunos consejos a valorar, después de 400 años de que Cervantes escribiera, tal vez sería su propia experiencia, se personificó en Alonso Quijano el verdadero nombre del Quijote de la Mancha. El ingenioso, rayando en la locura, el hidalgo es al equivalente a una persona de clase baja con cierto poder público, como un jefe de colonia.
 
Los consejos 
La pulcritud personal, buen vestir sin opacar, la limpieza de manos y calzado, buena figura para apantallar, porque si alguien mira hacia abajo tus zapatos, ellos hablen por ti. Ser respetuoso en todo momento, las palabras altisonantes y majaderas, son sinónimo de opresión y manipulación popular.  
 
Sancho, recuerda que, la educación se transmite en cortesía, quien se acerca tendrá confianza, pues se atienden las necesidades de la población. Por eso nuestros gobernantes cuentan con tanta guarura, que no permiten la comunicación directa, la arrogancia les gana.  
 
Garantizar los alimentos y la abundancia, de esto depende el bienestar de la gente. Nosotros apenas nos recuperamos de la escasez. Existen datos que demuestran avances en ello, sin embargo, quienes tuvieron gobierno antes y nada hicieron, hoy pretenden revertirlo. 
 
-Sancho-. Visita las plazas, las cárceles, al carnicero, le dice Don Quijote. Que la población sienta tu presencia, no siempre para los festejos del santo patrón, ¿Dónde se ve esto en nuestros días? desde el más grande al más pequeño de los funcionarios, son de escritorio.
 
 Los banquetes, el desparpajo y la gula de los servidores públicos, hacen pensar a la población, la displicencia como los ven. Bueno, como un ejemplo, la capital gasta 400 mil pesos en banquetes con cargo a la ciudad. 
 
Querido escudero, la severidad en las leyes aplícalas a todos. Lo mismo para la indulgencia, a tus enemigos y para los tuyos, si solo aplica a los cercanos, las leyes serán instrumento de burla…las fiscalías a modo. 
 
Las leyes Sancho, sean claras, puntuales, pocas y efectivas. Si no se cumplen, las instituciones colapsan y el respeto hacia la gobernanza se diluirá y terminará por odiarte.   
 
Al final de muchas recomendaciones y en aquellas charlas interminables de don Quijote y Sancho Panza su fiel escudero, terminan con una frase que comparto íntegramente de la novela de Cervantes, para la reflexión de lo que representa los políticos improvisados o profesional…al final son lo mismo. 
 
De Sancho a don Quijote 
“Bien veo que todo cuanto vuestra merced me ha dicho son cosas buenas, santas y provechosas, pero ¿de qué han de servir, si de ninguna me acuerdo? Verdad sea que aquello de no dejarme crecer las uñas y de casarme otra vez, si se ofreciere, no se me pasará del magín*”
 
Varias recomendaciones de Quijote a Sancho, que en su humilde sabiduría todo lo resolvería a base de refranes, uno de ellos que queda como “anillo al dedo” donde la política es cuestión de fidelidades, lealtades, traiciones. Lo vivimos a diario con nuestros gobernantes, sobre todo, los cercanos a nosotros. 
 
De Cervantes 
“Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos”. 
 
Vivimos la “ley del encaje”, por principio no se respetan las leyes, nuestros gobernantes en turno interpretan a su conveniencia, caprichos que los convierten en arbitrarios donde todos los días lo vemos. Son ocurrentes en la justicia, en la obra pública, la seguridad, la negación del todo ante la crítica, la desinformación es un arte para ellos, la poca transparencia es un paño obscuro, que para tapar su “ignorancia aguda”.  Proponen ideas inservibles, leyes contrarias a las necesidades del pueblo, se creen tácticos, astutos y redentores; poseen lanzas contra el mal, la negligencia la cubren con mantas anunciando su benevolencia. Al final solo reflejan su ignorancia, la ingratitud hacia el votante, la arrogancia y la falta de rectitud. 
 
A mi padre Abel, el Quijote potosino, a tres años de su partida. 
Nos saludamos pronto 
Oscar Esquivel
 
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