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Benito Fernández celebra 40 años en la moda: del sueño en París a vestir a una reina

Color, bordados, transparencias y una marcada identidad latinoamericana han acompañado al diseñador argentino durante cuatro décadas. Para festejar su trayectoria regresó a sus archivos y convirtió sus prendas más emblemáticas en una nueva colección.

Hay diseñadores que construyen su carrera siguiendo las tendencias y otros que terminan creando un lenguaje propio. Benito Fernández pertenece al segundo grupo. Sus vestidos llenos de color, mezclas de texturas, bordados y referencias latinoamericanas se han convertido en una de las imágenes más reconocibles de la moda argentina.

Este 2026, Fernández celebró 40 años de trayectoria con un desfile que funcionó como una autobiografía sobre la pasarela: prendas del pasado fueron reconstruidas y reinterpretadas para contar cómo ha evolucionado su estilo sin abandonar aquello que lo identifica.

¿Quién es Benito Fernández?

Benito Fernández nació el 27 de mayo de 1960 en Buenos Aires, Argentina. Sin embargo, su camino profesional estuvo cerca de tomar una dirección completamente distinta.

Antes de dedicarse a las telas y las pasarelas, estudió cuatro años de Derecho y llegó a estar a pocas materias de terminar la carrera. Con el tiempo entendió que su verdadera vocación estaba en la moda, un campo que entonces tenía muchas menos opciones de formación profesional en Argentina.

Su relación con la costura, no obstante, había comenzado mucho antes. En entrevistas ha recordado que durante su infancia acompañaba a su abuela a comprar telas y disfrutaba verla confeccionar ropa para sus hijas. Aquellas imágenes terminarían cobrando sentido años después, cuando decidió abandonar Derecho para dedicarse al diseño.

En 1984 comenzó su formación en FLEGO, una escuela de corte italiano, diseño y alta costura, y posteriormente viajó a Francia. En 1985 ingresó a la Paris American Academy, donde se formó como Fashion Designer. Tras su estancia europea regresó a Buenos Aires y abrió su primera boutique.

De una boutique a la alta costura

Sus primeros años fueron una construcción gradual. Fernández comenzó haciendo ropa y posteriormente incorporó prendas de fiesta. Las mismas clientas terminaron solicitándole vestidos de novia, lo que lo acercó cada vez más a la alta costura.

En 1994 abrió Benito Fernández Maison, especializada en alta costura, vestidos para novias y prendas de fiesta, mientras desarrollaba también propuestas de prêt-à-porter. Con el paso de los años su nombre salió de Argentina y sus colecciones llegaron a ciudades como París, Nueva York, Miami, Bogotá, Ciudad de México, São Paulo y Santiago de Chile.

Su estética tiene pocos complejos a la hora de mezclar: colores intensos, transparencias, volúmenes, estampados, bordados y elementos artesanales conviven en prendas donde la inspiración latinoamericana ocupa un lugar fundamental.

Ese estilo le permitió vestir a personalidades como Máxima de los Países Bajos, Priscilla Presley, Valeria Mazza y Pampita, además de numerosas figuras del espectáculo y la moda argentina. Actualmente también es Embajador de la Marca País Argentina y mantiene una larga relación como curador de la feria Puro Diseño.

Así festejó sus 40 años en la moda

Para una trayectoria construida entre vestidos, modelos y pasarelas, el aniversario tenía que celebrarse precisamente ahí.

El diseñador presentó “Mi historia”, una colección especial con la que cerró Argentina Fashion Week en el Palacio San Miguel de Buenos Aires, el 28 de agosto. Más de 300 invitados asistieron al festejo, entre ellos Valeria Mazza, Araceli González, Paloma Herrera, Nicole Neumann, Andrea Frigerio, Anamá Ferreira y Fabián Medina Flores.

En lugar de crear una retrospectiva que simplemente reprodujera sus antiguos vestidos, Fernández tomó diseños importantes de diferentes etapas y los transformó con nuevos colores, materiales, texturas y volúmenes.

La pasarela tuvo 40 salidas, una por cada año que se celebraba, y recuperó referencias de colecciones como Grandes Colecciones de 1999, Etnia de 2009, Embrujo Gitano de 2016 y Alma Bohemia de 2025.

Uno de los diseños fue realizado en patchwork utilizando guardas y texturas conservadas de colecciones de los últimos 30 años. También regresaron corsets, tul, seda, encajes, cristales y bordados, además de una reinterpretación de uno de los vestidos que Fernández diseñó para la reina Máxima.

La colección también tuvo un componente especialmente latinoamericano. Etnia, uno de los momentos decisivos de su carrera, surgió de viajes por el norte argentino, México, Colombia y Bolivia, y llevó materiales autóctonos, telares y trabajos artesanales hasta la Semana de la Moda de Nueva York. Parte de aquella estética volvió ahora a la pasarela.

Una fiesta para cerrar cuatro décadas

El final estuvo lejos de ser solemne. Cuando las modelos regresaron juntas a la pasarela, Fernández salió a recibir los aplausos y bailó con sus invitadas al ritmo de Gloria Gaynor.

Después, la celebración continuó detrás del escenario, donde el diseñador sopló las velas de una torta preparada especialmente por sus 40 años en la industria.

Más que mirar hacia atrás, “Mi historia” mostró la continuidad de una estética que Fernández ha defendido durante décadas. Él mismo resumió esa permanencia durante la celebración: su identidad sigue teniendo como ejes el color, la alegría, la modernidad y Latinoamérica.

A cuatro décadas de comenzar su camino, Benito Fernández continúa haciendo precisamente aquello que convirtió en su sello: usar la moda como una celebración del color y de la identidad latinoamericana.

 
 
 
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