Nava Palacios consideró que este es un partido diverso, plural y sin ataduras, "es un partido de causas, no de ideologías. Hay que resolver la inseguridad, el empleo, la educación y la salud. Cuando resolvamos eso, ya hablaremos de ideologías".
Además denunció trabas del Instituto Nacional Electoral (INE), ya que después de pedir modificar el nombre "Somos México", el logo en rosa con la silueta del país, el Consejo General negó el cambio bajo el argumento de "neutralidad semántica", algo que aseguró no está en la ley, "hay una intencionalidad clara de poner trabas, eso no se había visto".
Usó como ejemplo el Estadio Azteca: "Le cambian el nombre por el de una empresa, pero todos le seguimos diciendo Azteca porque así nació de la gente. Nos podrán poner como sea formalmente, pero Somos México". El ex alcalde capitalino apuntó que este partido busca ser una oposición real y disruptiva; aclaró que Somos no puede hacer alianzas y sus dirigentes no pueden ser candidatos, por estatuto.
Destacó que a menos de un mes de su nacimiento ya presentaron dos denuncias por actos anticipados de campaña y una acción de inconstitucionalidad por no consultar a pueblos originarios y personas con discapacidad. "El sistema de partidos está podrido, la oposición está entregada. La gente está esperando que alguien levante la mano".
Traicionado por el PAN
"¿Me han traicionado? Sin duda. ¿Quién? El PAN", respondió tajante Nava Palacios el cual recordó "triquiñuelas en la elección interna del PAN" y criticó al dirigente estatal Enrique Dahud Uresti, por declarar que no presentarían denuncias porque "de todos modos hacen lo que quieren".
"Así no se puede. Le dije a un dirigente nacional del PAN: ¿cómo le hacen para que les crean? Desenchúfense de los gobiernos locales, dejen de tener diputados que hacen todo a contentillo del gobierno del estado". Afirmó que nunca había sido militante de ningún partido hasta ahora. "Solo me hice militante de Somos porque para presidirlo se necesitaba".
Finalmente, sobre su etapa como alcalde, dijo que sufrió un juicio político sin pruebas que la Suprema Corte tumbó tras 4 años y medio y que buscará demandar por daño moral.