El cabello reseco puede aparecer por el uso constante de secadora o plancha, tintes, exposición al sol o productos agresivos. Aunque las mascarillas caseras no reparan por completo el daño, pueden ayudar a mejorar su suavidad y apariencia.
Una opción es mezclar medio aguacate con una cucharadita de aceite de oliva y aplicarlo de medios a puntas durante 15 minutos.
También puedes combinar dos cucharadas de yogur natural con una cucharadita de miel, dejar actuar unos minutos y después lavar el cabello como de costumbre.
Otra alternativa es aplicar una pequeña cantidad de aceite de coco en las puntas antes del lavado, especialmente si notas el cabello áspero o difícil de manejar.
Para complementar estos cuidados, evita el agua demasiado caliente, reduce el uso de herramientas de calor y utiliza acondicionador con regularidad.
Importante: estos consejos son únicamente informativos y no sustituyen la opinión de un especialista. Si la resequedad continúa, presenta caída excesiva, irritación, comezón o alguna reacción adversa, consulta a un dermatólogo o profesional de la salud.