En la política potosina, el chapulinismo partidista dejó de ser una excepción para convertirse en una estrategia de supervivencia, en la que se pierden los escrúpulos, el decoro, la dignidad y la congruencia, ejemplos sobran y para no irnos tan lejos: tenemos a Xavier Nava , en un tiempo récord brincó del PRD gallardista al PAN, luego se fue al otro extremo, a Morena, y ahora está en Somos, partido embrionario que está cachando a los remanentes de la política mexicana del viejo régimen, es decir, a panistas e izquierdistas.
Cambiar de camiseta, de discurso y de adversarios según las circunstancias electorales parece ya una práctica normalizada entre políticos que ayer defendían una bandera y hoy buscan cobijo en el partido que antes cuestionaban; ayer amarillo, hoy azul y mañana guinda; el problema no es cambiar de partido, sino hacerlo sin explicar principios, convicciones ni razones, como si la memoria de los ciudadanos pudiera borrarse en cada proceso electoral.
De su zigzagueante trayectoria Nava nunca ha dado una explicación sincera a la opinión pública, solo se ha dedicado a lanzar improperios a diestra y siniestra, todo está mal y él es el único indicado para resolver los problemas de los potosinos, ¿quién le va a creer?.
Ahora aparece Enrique Galindo, alcalde de la capital potosina, como el capítulo más reciente del chapulinismo potosino, priista de toda la vida, proveniente del bloque duro que ante el ocaso del tricolor tuvo que recurrir al apoyo del PAN, el enemigo histórico del nacionalismo priista, y del agonizante PRD; como es evidente la crisis de esta oposición ya no está tan convencido de mantener sus lealtades y está en la ruta de negociaciones debajo de la mesa con Morena para la elección del próximo año.
Como el PAN, PRI y PRD no le garantizan una candidatura ganadora a la gubernatura y a contracorriente de su pacto con la cúpula panista, Galindo está escuchando tentadoras propuestas de dirigentes morenistas que no han podido perfilar a alguien de pura cepa
Por lo que ahora se han dado a la tarea de encontrar un prospecto externo, ya descartado el rector de la UASLP, Alejandro Zermeño, se insiste en convencer a Galindo.
El panorama no es tan promisorio para el alcalde ya que en las encuestas serías aparece en un tercer lugar, tiene un desgaste como autoridad capitalino, arrastra varios negativos, los servicios públicos no mejoraron en dos periodos, en cinco años de gestión la ciudad presenta rezagos y crece la insatisfacción ciudadana.
Rita Ozalia le ha ofrecido en corto la luna y las estrellas con tal de que acepte, todo el apoyo de la dirigencia nacional de Morena y del gobierno federal.
Es cierto que hay un amplio sector de Morena que se desmarca de la línea aliancista de la dirigente estatal y que nunca van a apoyar a un candidato vinculado a actos que en su paso por la administración pública ha dejado agravios contra sectores importantes que son sostén de Morena y que como alcalde se dice ya pactó con los grupos de poder para dejar como sucesor en la alcaldía a Marcelo de los Santos Anaya.
Los acuerdos previos de las negociaciones entre Galindo y Rita Ozalia comienzan a trascender, hay avances para que acepte la candidatura, pero no se quiere acelerar la ruptura con el PAN y evitar una mayor crisis en el gobierno municipal, mientras en Morena admiten que la falta de liderazgos en sus filas ha generado desesperación al considerar a Galindo como un posible candidato externo cuando no tiene ninguna intención de transformar a San Luis Potosí.
Cambiar de camiseta, de discurso y de adversarios según las circunstancias electorales parece ya una práctica normalizada entre políticos que ayer defendían una bandera y hoy buscan cobijo en el partido que antes cuestionaban; ayer amarillo, hoy azul y mañana guinda; el problema no es cambiar de partido, sino hacerlo sin explicar principios, convicciones ni razones, como si la memoria de los ciudadanos pudiera borrarse en cada proceso electoral.
De su zigzagueante trayectoria Nava nunca ha dado una explicación sincera a la opinión pública, solo se ha dedicado a lanzar improperios a diestra y siniestra, todo está mal y él es el único indicado para resolver los problemas de los potosinos, ¿quién le va a creer? No le bastará nunca la sombra del doctor Nava para tratar de avalar su errática carrera política.
Ahora aparece Enrique Galindo, alcalde de la capital potosina, como el capítulo más reciente del chapulinismo potosino, priista de toda la vida, proveniente del bloque duro que ante el ocaso del tricolor tuvo que recurrir al apoyo del PAN, el enemigo histórico del nacionalismo priista, y del agonizante PRD; como es evidente la crisis de esta oposición ya no está tan convencido de mantener sus lealtades y está en la ruta de negociaciones debajo de la mesa con Morena para la elección del próximo año.
Como el PAN, PRI y PRD no le garantizan una candidatura ganadora a la gubernatura y a contracorriente de su pacto con la cúpula panista, Galindo está escuchando tentadoras propuestas de Rita Ozalia Rodríguez, quien no ha podido perfilarse ella misma o su hermana como candidatas se ha dado a la tarea de encontrar un prospecto externo, ya descartado el rector de la UASLP, Alejandro Zermeño, se insiste en convencer a Galindo.
El panorama no es tan promisorio para Galindo, en las encuestas aparece en el tercer lugar, tiene un desgaste como alcalde capitalino, arrastra varios negativos, los servicios públicos no mejoraron en dos periodos, en cinco años de gestión la ciudad presenta rezagos y crece la insatisfacción ciudadana; Rita Ozalia le ha ofrecido en corto la luna y las estrellas con tal de que acepte, todo el apoyo de la dirigencia nacional de Morena y del gobierno federal.
Es cierto que hay un amplio sector de Morena que se desmarca de la línea aliancista de Rita Ozalia, nunca van a apoyar a un candidato vinculado a actos represivos contra el magisterio democrático y de violación de derechos humanos en Michoacán y Oaxaca (documentada por la CNDH) a su paso como comisario de la policía federal y que como alcalde ya pactó con los grupos de poder para dejar como sucesor en la alcaldía a Marcelo de los Santos Anaya.
Los acuerdos previos de las negociaciones entre Galindo y Rita Ozalia comienzan a trascender, hay avances para que acepte la candidatura, pero no se quiere acelerar la ruptura con el PAN y evitar una mayor crisis en el gobierno municipal, mientras en Morena admiten que la falta de liderazgos en sus filas ha generado desesperación al considerar a Galindo como un posible candidato externo cuando no tiene ninguna intención de transformar a San Luis Potosí.