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SanArte4: Programa mental

Si de niño(a) buscaste abrazos cálidos que nunca llegaron, de adulto(a) es posible que conectes a nivel inconsciente con personas frías y distantes que no sepan transmitir amor ni calor y de esa forma se repetirá una y otra vez la misma escena de desasosiego y falta. Si viviste sadismo emocional o negligencia, tal vez, aunque de forma consciente no lo desees e incluso lo repudies, de alguna manera llegarán a tí personas inmaduras emocionalmente, malevolentes o egotistas y sufrirás una y otra vez las espinas del abuso en el alma, para ver si esta vez sí logras salir de ese infortunio, para ver si ahora sí logras resolver con tu pareja, amistades, relaciones laborales o cualquier humano que te sirva de espejo lo que tanto te dolió con Mamá, Papá o cuidadores(as). 
 
Si tuviste un Padre que te dijo que si contestabas te iba peor, es posible que des con jefes(as) o líderes autoritarios frente a quienes te congelas de miedo y complaces silente y sumiso(a) aunque por dentro estés ardiendo de furia. Si tuviste una Madre dominante, sufrirás con las maestras, terapeutas, psicólogas, médicas o cualquier otra figura de poder un retortijón de dolor por no poder escapar del control a pesar de ser un(a) adulto(a). 
 
Si tus padres fueron más que adultos, infantes frente a tí, si hacían berrinches, gritaban, exigían, demandaban en un sinrazón, tal vez tu sistema nervioso esté todo el tiempo actuando desde la hipervigilancia y seas un apagafuegos de veinticuatro horas, es posible que localices el enojo en las personas y tiembles ante un posible desbordamiento en otros adultos y vivas detrás de una máscara de bondad, de adulto(a) niño(a) que todo lo sostiene, caminando sobre cáscaras de huevo, para que no se despierte el monstruo y todo acabe en gritos e insultos, hasta que un día nada bueno, acudes al médico y te diagnostican lamentablemente con algo que simplemente es el resultado de sostener estrés durante toda tu vida por un programa de supervivencia. 
 
¿Cuánta rabia acumulada por ser invisible? ¿Cuánto dolor en el pecho por ser silenciado(a)? ¿Cuánta tristeza infinita por no ser visto(a)? ¿Cuántas ganas de desaparecer por no ser validado(a), reconocido(a) ni amado simplemente por ser tú, sino que únicamente por lo que representas para el clan o tu familia de origen? Das una y otra vez con parejas adictas, con problemas de actitud, de conducta, descuidados(as), que no se aman, que no se responsabilizan y te das cuenta de que en realidad, esa persona está representado a tu progenitor(a) adicto(a), al alcohol, a la limpieza, al juego, al trabajo, al pensamiento obsesivo, a los medicamentos prescritos, al chisme, a la comida o cualquier otra cosa que les ha mantenido evadidos de sanar sus propios traumas. 
 
¡Cuántos años he perdido! Me dices en la consulta con lágrimas en los ojos! Pero hay que considerar algo muy justo para tu corazón, lo que te trajo hasta aquí hoy, es tu Alma y te felicito por haber sido tan valiente de sobrevivir a aquello que te apretujó la psiquis durante tantos y tantos años, porque para salir de programaciones inconscientes jamás, de verdad, nunca, jamás es tarde. 
 
Porque un día se puede vivir como un siglo cuando eres por fin libre de la energía densa que muchas veces sin querer, otras con alevosía y maldad han puesto en tí. Porque en efecto, los programas son herencias. A veces se repiten durante generaciones, una y otra vez, hasta que alguien lo hace conciente y dice con voz serena, “aquí termina, conmigo termina” 
 
El trauma transgeneracional tiene solución, los ingredientes son el amor propio, la valentía y la disposición a habitar las emociones que aquello que preferimos guardar en un ropero viejo del inconsciente, lo acercamos a la luz de la ventana con profunda compasión hacia nuestra persona y lo expresamos acompañados(as) y en un lugar seguro. Yo creí me dices, que mis padres me amarían si me hacía cargo de mis hermanos(as) y no me quejaba nunca, de esa forma era el niño bueno y mis tíos(as) y abuelos(as) se sentían orgullosos de mi. 
 
Y hoy, mantienes a dos de tus hermanos adictos y despilfarradores y llevas las culpas en el alma como piedras que aplastan tu voluntad, cansado, triste, meditabundo y sin ganas de vivir. ¿Sabes por qué? Porque eso no te correspondía y hoy puedes soltar ese programa, salir del esquema y con amor devolver a tus padres su responsabilidad. 
 
“Amados padres, mis hermanos no son mis hijos, son únicamente mis hermanos, les devuelvo esta carga.” Y entonces sonríes, suspiras y tu cuerpo se relaja, para después esbozar una sonrisa pequeñita, pero llena de luz y esperanza que te susurra quedito que tal vez hoy puedas usar tus alas y volar libre de los miedos de tus padres, que como jaula te impedían estar a ti también para tus hijos(as) y proyectos. 
 
¿Cuáles son tus programas? ¿Acaso estás atrapado(a) en alguno? Deseo que el guión de tu existencia esté escrito por la pluma de tu amor propio, tu Mente superior, la luz de tu corazón y la poderosa frecuencia lumínica de la Divina presencia, para que puedas vivir tu propio destino y no caminar por este mundo con las cadenas invisibles de lo no resuelto. Que tu vuelo comience hoy y tu vida se llene de bendiciones y poesía.
 
Gracias por caminar juntos.
 
Tu terapeuta.
Claudia Guadalupe Martínez Jasso.
 
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