San Luis Potosí, SLP.- El problema para algunos derechohabientes del IMSS ya no termina en conseguir una cita, ahora incluso llega hasta los juzgados. El caso de María, una mujer con cáncer de ovario que, de acuerdo con la denuncia de su esposo, pasó ocho días entre traslados y sin recibir la atención especializada que requería, vuelve a exhibir las dificultades que enfrentan pacientes cuando necesitan atención urgente o de especialidad.
Juan Carlos relató que su esposa llegó en malas condiciones a Urgencias de la Clínica 1 y posteriormente fue enviada a la Clínica 50, donde presuntamente no estaba disponible el médico encargado. Después fue canalizada a Maternidad. Durante esos días, denunció, María permaneció en silla de ruedas, pasó tres días sin alimentos y recibió únicamente paracetamol, pese a su diagnóstico oncológico. La familia exige la intervención de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y una respuesta de la representación del IMSS.
El señalamiento se suma a otros episodios recientes. Apenas semanas atrás trascendió el caso de otro paciente cuya atención quedó en espera ante la falta de un neurólogo. Ahora la denuncia involucra a una enferma con cáncer. La recurrencia pone sobre la mesa un problema que va más allá de un caso aislado, la disponibilidad de especialistas y la capacidad institucional para responder cuando la salud de un paciente no puede esperar.
La dimensión del conflicto ya alcanzó los tribunales. Tan sólo en San Luis Potosí, información atribuida a la Jefatura de Servicios Jurídicos del propio IMSS reportó 171 juicios de amparo entre enero y el 12 de agosto de 2026; 139 estuvieron relacionados con omisiones en servicios médicos. El contraste resulta especialmente delicado, el propio Instituto establece que las urgencias que ponen en riesgo la vida, un órgano o una función requieren atención inmediata. Cuando un derechohabiente necesita acudir ante un juez para conseguir una consulta, medicamento, procedimiento o continuidad en su atención, la discusión deja de ser únicamente sobre tiempos de espera y alcanza un derecho fundamental, ¿por qué un paciente tendría que ampararse para recibir la atención médica a la que ya tiene derecho?