A diez años de su muerte, Juan Gabriel continúa siendo una de las voces imprescindibles de la música mexicana. Este 28 de agosto se cumple una década desde la partida de Alberto Aguilera Valadez, artista que convirtió el amor, el abandono, la tristeza y el desamor en canciones que atravesaron generaciones.
Juan Gabriel murió el 28 de agosto de 2016, a los 66 años, en Santa Mónica, California, a consecuencia de un infarto. Su fallecimiento ocurrió cuando se encontraba en plena actividad artística y apenas dos días después de presentarse ante miles de personas en The Forum de Los Ángeles, como parte de su gira MéXXIco es Todo.
La noticia provocó conmoción dentro y fuera de México. Seguidores se congregaron en distintos puntos del país para despedirlo, mientras Ciudad Juárez, lugar fundamental en su historia artística y del que tomó parte de su identidad como el “Divo de Juárez”, se convirtió en uno de los principales escenarios del duelo colectivo.
Nacido como Alberto Aguilera Valadez el 7 de enero de 1950, Juan Gabriel construyó una trayectoria que lo llevó desde una infancia marcada por las dificultades hasta convertirse en uno de los compositores e intérpretes más importantes de la música en español.
Su carrera discográfica comenzó en 1971 con El Alma Joven, álbum que incluyó “No tengo dinero”, uno de sus primeros grandes éxitos.
Después llegarían canciones que se instalaron definitivamente en la memoria popular, como “Querida”, “Hasta que te conocí”, “Amor eterno”, “El Noa Noa”, “Así fue”, “Abrázame muy fuerte”, “Caray” y “Se me olvidó otra vez”.
Pero su talento no quedó limitado a las canciones que interpretó. Juan Gabriel escribió una enorme cantidad de temas que llegaron a las voces de otros artistas y desarrolló colaboraciones que marcaron la música popular mexicana, particularmente su relación artística con Rocío Dúrcal.
Uno de los momentos que consolidaron su dimensión cultural ocurrió en 1990, cuando se presentó en el Palacio de Bellas Artes acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional. Su llegada a uno de los principales recintos culturales de México rompió barreras entre la llamada música popular y los espacios tradicionalmente reservados para otras expresiones artísticas.
El paso del tiempo no ha borrado al Divo de Juárez. Sus canciones continúan reproduciéndose, reinterpretándose y formando parte de fiestas, despedidas, serenatas, reuniones familiares y momentos personales de millones de personas.
Nuevas generaciones también han encontrado en su catálogo canciones escritas décadas antes de que nacieran, confirmando la capacidad de su obra para mantenerse vigente más allá de modas y épocas.
Juan Gabriel hizo del escenario un espectáculo propio: bailaba, improvisaba, sonreía, extendía las canciones y convertía cada interpretación en una conversación con el público. Su particular manera de vestir, moverse y cantar terminó siendo tan reconocible como su voz.
Este 28 de agosto se cumplen diez años de aquel día de 2016 en que México despertó con la noticia de su muerte. Una década después, su ausencia permanece, pero también permanece una obra que parece negarse a guardar silencio.
Porque Juan Gabriel se fue hace diez años, pero basta escuchar los primeros acordes de “Querida”, “Amor eterno” o “El Noa Noa” para comprobar que el Divo de Juárez nunca terminó de irse.