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Ya no entiendo nada

Libertad de opinión

Tengo perfectamente claro que, si algo caracteriza a la clase política, es la incongruencia, pero por lo sucedido en días pasados con Rubén Rocha Moya, ahora sí que ya no entiendo nada de la gente de Morena.
 
El día de su Consejo Nacional, cuando tomó protesta su nueva dirigente, Adriana Montiel, en el recinto se escuchó un grito estruendoso al unísono: “Rocha no estás solo”. Igualmente, eso mismo sucedió en el Congreso federal.
 
De pronto, sin decir agua va, el cuestionado mandatario de Sinaloa regresó al cargo luego de 112 días de ausencia, tras pedir licencia y ser investigado “exhaustivamente” por la Fiscalía General de la República, donde no le encontraron absolutamente nada y salió rechinando de limpio.
 
Tras su extraño retorno, a Rocha Moya se le vino una carretada de presión desde el mismo gobierno federal, además de fuertes cuestionamientos de muchas figuras de su partido.
 
Un político que se puede llevar un premio por su incongruencia es el senador Gerardo Fernández Noroña: un día lo respaldaba y al siguiente cambiaba de postura.
 
No hace tanto que los morenistas se rasgaban las vestiduras, señalando que las acusaciones de Estados Unidos contra políticos mexicanos eran una “injerencia” y que no existían pruebas contra Rocha Moya. Hoy ya “moderaron el discurso” y piden que los señalados “deben ser investigados”.
 
Cuando un criminal detenido en el país vecino acusa a gente de la oposición de delitos graves, dan por válidas sus declaraciones, pero cuando señalan a uno de los suyos, ponen en completa duda la versión de un delincuente.
 
Y mejor aquí le dejo, porque sería interminable seguir enlistando tantas incongruencias.
 
¿QUIEREN AL RECTOR?
 
Y ya que andamos entrados en Morena, la dirigente estatal de San Luis Potosí, Rita Ozalia Rodríguez, declaró que el rector de la UASLP, el doctor Alejandro Zermeño, fue invitado a incorporarse a su partido porque, según ella, pudiera ser una buena opción para la gubernatura de 2027.
 
Basta ver nada más cómo este señor tiene a la máxima casa de estudios: con un pésimo desempeño, en la opacidad, con poca credibilidad y con graves señalamientos de presunta corrupción. ¿En serio estas son las cartas fuertes de Morena? Por lo visto, no entendieron nada luego de haber lanzado como candidata a gente como Mónica Rangel.
 
LA HERENCIA MALDITA CON NUEVO PARTIDO
 
Para poner la cereza en el pastel de las incongruencias, resulta que el dirigente en el estado del nuevo partido político llamado PAZ será nada más y nada menos que uno de los emblemas de la “herencia maldita”: Alejandro Leal Tovías.
 
Que, por cierto, no hace tanto se lucía en fotografías muy abrazado con el dirigente del Partido Verde, Ignacio Segura, quien además lo presumía como un efectivo operador.
 
Por cosas como esta, la gente cada vez se desencanta más de la política y nos comprueba que la partidocracia vive un proceso de putrefacción.
 
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