Conseguir el primer empleo puede ser uno de los pasos más importantes para un joven que busca incorporarse a la vida laboral, pero el ingreso al mercado de trabajo no necesariamente viene acompañado de seguridad social, contrato o prestaciones.
Los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del primer trimestre de 2026, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), muestran el tamaño del reto para quienes tienen entre 15 y 24 años.
De acuerdo con el desglose referido para este grupo de edad, la población ocupada asciende a 197 mil 555 jóvenes. De ellos, 57 mil 592 cuentan con un empleo formal, mientras que 55 mil 762 se encuentran en un empleo informal.
La propia ENOE es el instrumento mediante el cual el INEGI da seguimiento a las características del mercado laboral y permite identificar, entre otros aspectos, las condiciones de informalidad de las personas ocupadas.
El primer empleo, una puerta que no siempre lleva a la formalidad
Para una persona joven, conseguir trabajo representa mucho más que comenzar a recibir un ingreso. El primer puesto puede marcar el inicio de una trayectoria laboral y determinar el acceso a derechos y prestaciones.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS) señaló que, con base en la ENOE, durante el primer trimestre de 2026, 55.7 por ciento de la población ocupada en San Luis Potosí se encontraba en la informalidad, equivalente a alrededor de 713 mil personas. La dependencia reconoció que las juventudes enfrentan mayores dificultades para acceder a su primer empleo con seguridad social, contrato y prestaciones.
El panorama estatal permite dimensionar que el fenómeno no se limita a quienes trabajan por cuenta propia o en pequeños negocios: la informalidad laboral también puede presentarse cuando una persona trabaja para una unidad económica formal, pero lo hace bajo condiciones que evitan su registro ante la seguridad social.
¿Cuál es la definición de empleo informal?
Para el INEGI, la medición de la informalidad laboral es más amplia que únicamente considerar a quienes trabajan en el llamado sector informal. La medición incluye, entre otros casos, a personas que realizan actividades laborales sin protección, así como a trabajadores subordinados que laboran para unidades económicas formales pero bajo modalidades en las que se evita su registro ante la seguridad social. Por ello, tener un trabajo no significa necesariamente tener un empleo formal. La diferencia está también en las condiciones bajo las cuales se desarrolla esa actividad y en el acceso efectivo a derechos laborales.
La visión del sector empresarial: ADERIAC y la brecha de talento
Frente a este panorama, la Asociación de Ejecutivos de la Gestión del Talento Humano de San Luis Potosí A.C. (ADERIAC), que agrupa a 190 socios con alrededor de 180 mil empleos directos, ha advertido sobre una presión estructural en el mercado laboral potosino; al respecto Graciela Zendejas González, dirigente de la asociación señaló que San Luis Potosí sigue siendo atractivo para la inversión, lo que incrementa la demanda de talento, especialmente técnico y especializado, mientras que la oferta no crece al mismo ritmo.
La dirigente ha subrayado que la competencia por retener a los jóvenes ya no se basa únicamente en el salario. Las nuevas generaciones valoran una propuesta de valor integral que incluye bienestar, flexibilidad, liderazgo cercano y sentido de propósito, por lo que la competitividad empresarial dependerá cada vez más de construir culturas organizacionales sólidas.
Como parte de la respuesta a este reto, ADERIAC coordina actualmente programas de becarios que vinculan a más de 50 empresas con instituciones educativas y mantiene foros mensuales con más de 120 ejecutivos. La asociación ha reportado que el 90 por ciento de los jóvenes que realizan su servicio social o prácticas profesionales vinculados a través de ADERIAC logran quedarse con un puesto formal en la empresa.
Una fotografía del mercado laboral potosino
La ENOE reportó que durante el primer trimestre de 2026 San Luis Potosí tenía 1 millón 281 mil 677 personas ocupadas, frente a 1 millón 244 mil 751 en el mismo periodo de 2025. En ese contexto, la informalidad representa uno de los principales desafíos para quienes buscan incorporarse al mercado laboral, particularmente para quienes apenas comienzan su trayectoria profesional.
Aunque existen diversos programas como las ferias del empleo que organiza la STyPS, exclusivas para el primer empleo de jóvenes y que sí consideran el acceso a un empleo formal, los datos colocan al primer empleo juvenil en una disyuntiva: encontrar una fuente de ingresos para comenzar la vida laboral o conseguir, además, un puesto que permita construir esa trayectoria con las condiciones de seguridad social y prestaciones que caracterizan a la formalidad.