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HOMILÍA: No sabemos, ¿Quién es quien?

El único que sí sabe, quién esquien, es solamente Dios.
 
Porque, mucho es lo que ignoramos, hasta de nosotros mismos.
 
Y, aunque pensemosque ya conocemos al otro, siempre esmás lo que ignoramos, que lo que sabemos de aquel.
 
Porque, a la persona, nunca la conoceremos en su totalidad.
 
Cada ser, es un misterio. Y, los misterios nunca dejan de serlo.
 
Lo poco que sepamos de alguien, tendrá que ver, con nuestra propia percepción.
 
Decía Santo Tomás de Aquino, “Lo que se recibe, se recibe al modo del recipiente”.
 
Es decir, al conocer al otro, vemos en él, el reflejo de nosotros mismos.
 
Por eso, es difícilconocer la verdad de alguien;deaquel, que asegurábamos, que ya lo conocíamos.
 
Y, si al otro nolo podemos conocer, porque es un misterio, menos aún, podremossaber el pensamiento de Dios.
 
Cuando Jesús pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?, las respuestas son variadas, tantas como el número de personas, que opinan sobre la identidad deJesús.
 
Porque, el único que conoce la verdad sobre el Señor, es el mismo Dios.
 
Ya lo dice San Pablo: “¡Qué inmensa y rica es la sabiduría y la ciencia de Dios¡ ¡Qué impenetrables son sus designios e incomprensibles sus caminos!
 
¿Quién ha conocido jamás el pensamiento del Señor o ha llegado a ser su consejero? (Rom. 11).
 
Ante el misterio, hay que hacer un acto de fe;porque Dios, es el único que todo lo sabe.
 
Las verdades que vienen del cielo, son un enigma, al cual, nosotros nopodemos acceder.
 
Por eso, cuando Pedro responde, sobre el ser de Jesús, y lo hace de manera acertada, el Señor le responde: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, ¡sino mi Padre, que está en los cielos!”. ( Mt.16).
 
A pesar deser frágiles, Diosnos manifiesta verdades sorprendentes, a las quenunca podríamos llegar por nosotros mismos.
 
Por eso,  hay que reconocer, que lo extraordinario del hombre, viene de un ser superior.
 
Hay que estar atentos y disponibles, para que Dios, nos inspire y manifieste esas verdades, que nos van  a salvar.
 
Que Dios nos ilumine, porque,  Él, es el único que tiene palabras de vida eterna.
 
Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez.
 
 
EVANGELIO
Del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-20
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas». Luego les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
Jesús le dijo entonces: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo».
Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías. Palabra del Señor.
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