San Luis Potosí, SLP.- La calidad del aire comienza a ganar espacio en las agendas municipales de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez, aunque las acciones planteadas todavía muestran una distancia importante entre reconocer el problema, medirlo adecuadamente y traducirlo en políticas capaces de reducir la contaminación que respira la zona metropolitana.
Mientras la capital prepara para octubre un encuentro internacional en el que la contaminación atmosférica será uno de los asuntos de discusión, Soledad apenas analiza cuánto costaría recuperar capacidad propia para vigilar la calidad del aire mediante una nueva estación de monitoreo. Dos estrategias distintas que coinciden en un punto, el problema está identificado, pero buena parte de las respuestas continúa en etapa de planeación.
El rezago resulta especialmente relevante en Soledad. La estación que funcionaba en la primaria Primera de Mayo permanece inactiva desde el año pasado y actualmente Ecología Municipal estudia la adquisición de equipo especializado, sin que hasta ahora exista una inversión definida ni fecha concreta para su instalación.
Yasmín Luna Barrios, titular de Ecología Municipal, señaló que existe respaldo del alcalde Juan Manuel Navarro Muñiz para impulsar el proyecto y que ya mantienen acercamientos con la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam) y la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) para conocer alternativas y costos.
La intención es encontrar tecnología que permita obtener información sobre las condiciones atmosféricas en diferentes sectores del municipio, desde la periferia hasta la zona centro. Sin embargo, Luna Barrios reconoció que el costo representa uno de los principales obstáculos, pues los instrumentos especializados “son costosos”.
El escenario deja una pregunta, ¿cómo diseñar políticas contra la contaminación si existen zonas donde incluso la capacidad municipal para medirla resulta limitada? Sin información constante sobre partículas suspendidas y contaminantes como ozono, monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno o dióxido de azufre, resulta más complicado conocer dónde están los puntos críticos, identificar fuentes y evaluar si las medidas ambientales realmente funcionan.
En la capital, la estrategia apunta hacia otro frente. Del 28 al 30 de octubre San Luis Potosí será sede del encuentro de Gobiernos Locales por la Sostenibilidad (ICLEI), bajo el nombre “Ciudades Amables con el Planeta Hacia el Año 2050”, donde autoridades, especialistas, universidades y organismos internacionales discutirán cambio climático, biodiversidad, residuos, agua y contaminación atmosférica.
Jaime Mendieta, director de Ecología del Ayuntamiento capitalino, sostiene que el objetivo será aprovechar experiencias desarrolladas en otras ciudades y trasladar aquellas que puedan funcionar localmente.
“Este encuentro justamente lo que busca es el diálogo entre gobiernos, líderes ambientales, organizaciones de la sociedad civil, científicos, y lo que vamos a impulsar el 28, 29 y 30 de octubre en San Luis Potosí primero es el diálogo, que las ciudades nos compartamos las buenas experiencias en materia ambiental, que hablemos de los grandes retos climáticos que tenemos y que logremos hacer cambios ya estructurales”, afirmó.
Mendieta reconoce además que la contaminación del aire requiere atención específica. “Evidentemente de la calidad del aire en las zonas urbanas es de urgencia. Tendremos ciudades invitadas que tienen una experiencia en el tema de la calidad del aire; entonces, sí se tocará el tema de calidad del aire”.
La apuesta de la capital será aprender de especialistas nacionales e internacionales. “Vendrán expertos que nos dirán cuál es la problemática tanto locales como internacionales, pero además que nos vienen a enseñar cómo podrían las ciudades mejorar esta calidad”, agregó.
Sin embargo, el encuentro internacional también colocará a San Luis Potosí frente a su propio espejo. Recibir especialistas y discutir ciudades sustentables rumbo a 2050 obliga a contrastar el discurso ambiental con las herramientas disponibles actualmente para conocer, prevenir y disminuir la contaminación.
La Capital y Soledad comienzan a moverse, pero desde puntos distintos, una ciudad apuesta por intercambio internacional y nuevas estrategias; la otra busca recuperar infraestructura básica de monitoreo. El reto para ambas será que la agenda ambiental no termine solamente en congresos, diagnósticos o proyectos sujetos a presupuesto, sino que derive en mediciones permanentes, información pública y acciones concretas sobre las fuentes que deterioran el aire metropolitano.