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Protestan en Villa Hidalgo por desvío obligatorio de tráileres a caseta de cobro

Comerciantes de Villa Hidalgo advierten de sus ventas se desplomaron hasta 70 por ciento

San Luis Potosí, SLP.- La desviación del transporte pesado hacia una autopista de cobro comienza a dejar una factura que no se paga en casetas, sino en los pequeños negocios instalados a lo largo de la carretera federal 57. Comerciantes de Villa Hidalgo advierten que sus ventas se desplomaron hasta 70 por ciento y que algunos establecimientos están cerca de desaparecer.
 
El conflicto se concentra en el tramo comprendido entre San Elías y el entronque con Villa de Arista, donde habitantes se manifestaron pacíficamente para exigir que se garantice una alternativa gratuita de circulación, luego de que el tránsito de carga fuera canalizado hacia la autopista concesionada a Grupo Meta.
 
Israel Moreno, comerciante de la zona, aseguró que el impacto comenzó a sentirse hace aproximadamente un mes. “Nos vemos afectados en un 60, 70 por ciento en nuestros ingresos, en nuestras ventas. Al día de hoy hay señoras, señores, jóvenes, que ya sus negocios están a punto de quebrar”.
 
La inconformidad surgió a partir del cierre de un acceso a la vía libre, presuntamente autorizado por trabajos de rehabilitación de un puente en San Elías. Aunque se les informó que la restricción tendría una duración de tres meses, los afectados aseguran que no han podido conocer el permiso que respalda esa medida.
 
El problema, señalan, va más allá de perder automovilistas, alrededor de 260 restaurantes, vulcanizadoras, tiendas, puestos de artesanías y otros comercios dependen directamente del movimiento carretero. Incluso, afirman que en un punto donde operaban ocho vendedores de artesanías, actualmente sólo permanece uno.
 
“Todo el tráfico está obligado a pasar por la autopista”, reclamó Moreno, quien advirtió que la zona podría repetir la historia de otras comunidades que quedaron prácticamente abandonadas después de perder el flujo vehicular. “Nos quieren marginar más de lo que ya estamos”.
 
Los inconformes temen que el cierre temporal termine convirtiéndose en una condición permanente. Por ello, demandaron la intervención de autoridades estatales y federales para establecer con claridad cuándo será reabierta la carretera.
 
“Si decimos son tres meses, bueno, entonces agosto, septiembre, octubre; yo para el primero de noviembre quiero ver abierto otra vez la carretera libre”, exigió.
 
La molestia también aumentó por la colocación de anuncios que, según los comerciantes, advierten a transportistas sobre posibles multas si utilizan la vía federal. Ante ello, realizaron una protesta en la que desviaron unidades hacia la carretera libre para demostrar que el tránsito todavía puede circular por ese punto.
 
Para las familias afectadas, la discusión ya no se reduce a elegir entre una carretera gratuita y una caseta, se trata de conservar el flujo de clientes que durante años sostuvo la economía de estas comunidades. Su exigencia es que la autopista opere, pero sin convertir el pago de cuota en la única alternativa para quienes transitan por la zona.
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