Como lo hemos comentado en al menos en 7 colaboraciones anteriores en este espacio, la violencia cada vez está más presente en nuestro entorno inmediato.
Además de estar envueltos en un embate diario de impactos violentos, que nos llegan vía los noticieros, las redes sociales, la música y las pláticas cotidianas, mismos que no nos permiten alejarnos de ella en ningún momento.
La violencia en esta época además se ha acentuado de manera grave, por la llegada de nuevas generaciones, que se encuentran en un escenario de menos valores y más urgencia de tener pertenencias, emociones y poder inmediato, originada por el algoritmo comercial y una aspiración desmedida, que precisamente se alimenta de las redes sociales.
Justamente esta generación es la misma que creció jugando con juegos de extrema violencia, algunos de ellos prohibidos en otros países.
También se les exigió menos y se les dio más, al grado de convertirlos en una “generación de cristal” por su fragilidad emocional.
Situación que los deja vulnerables, pero activamente presentes.
Los jóvenes son víctimas de los embates que les provoca la exposición desde muy pequeños al estrés y la ansiedad de las redes sociales, con una presión a ser reconocidos en una esfera global, donde las comparaciones son fatales, causando baja auto estima y graves daños en su salud mental.
Si a esto sumamos que la vida ahora cuesta más, nos encontramos con el fatídico rumbo que toman muchos jóvenes en México, para acercarse a la delincuencia organizada o ver noticias fatales donde se juntó la urgencia de tener algo, con la lastimosa falta de valores que no limita las acciones de los jóvenes, pasando por todas las autoridades morales, sociales y familiares.
En otras épocas las personas teníamos un miedo a algo, a nuestros padres, a nuestros maestros, a la policía, a la justicia o si somos creyentes a dios.
Pero ahora vemos que la mezcla entre la gran cantidad de urgencia que hay, para tener las cosas y la falta de valores, nos muestran la nueva aritmética de la violencia que pasa por encima de todo.
¡No hay temor de nada, ni de dios!
No hay límite para obtener algo, así sea pasar por encima de la vida de otras personas.
Así es como lamentablemente se escriben los titulares de las noticias en México.
Es por eso que cobra importancia la nueva legislación que se está procesando, para la regulación del uso de las redes sociales en menores de edad en México, que ya se aplica en otros países como Australia (desde diciembre de 2025) así como se encuentra en análisis en España, Reino Unido, Estados Unidos y en Francia donde ya se debate su aplicación.
Desde luego que esta regulación no traerá efectos inmediatos, si no que podremos prevenir y evitar su prolongación actual.
Estas acciones de manera gradual (como la educación) nos ayudará a que, en plazos medios, evitemos que las nuevas generaciones de jóvenes y adultos lleguen a su vida productiva, con severos daños en su salud mental y presionados socialmente por el consumo y evitar llegar a la delgada línea entre la violencia y delincuencia,
En México la falta de un efectivo sistema de justica, convierte esto en un camino que se transforma en la cifra roja de muertes, que tenemos desde hace varios años.
Con instituciones que no aplican las leyes, se acusan los 2 grandes males que nos tienen hundidos, la corrupción e impunidad, una verdadera licencia para delinquir.
Todo este desafortunado horizonte se envuelve en un mundo digital, al que acceden los niños y jóvenes a edad temprana, situación que afecta la salud mental de su futura vida adulta.