De acuerdo con datos de la calificadora, el gasto rígido representó en promedio 77 por ciento del gasto de los gobiernos en 2024, frente a 75 por ciento en 2019
Las altas y rígidas necesidades de gasto están complicando la consolidación fiscal en muchos países de América Latina y el Caribe, incluido México, advirtió Moody's Ratings.
Una comparación de 18 países muestra que los pagos de intereses, los salarios, los subsidios y las transferencias representan una parte importante y creciente del gasto público.
De acuerdo con datos de la calificadora, el gasto rígido representó en promedio 77 por ciento del gasto de los gobiernos en 2024, frente a 75 por ciento en 2019.
Lo anterior aumenta la dependencia de medidas de ingresos que podrían ser menos duraderas o de recortes a la inversión pública para ajustar los déficits, una estrategia que también se ha observado en México, indicó Moody's Ratings en un reporte publicado el 13 de agosto.
Aunque la mayoría de los países ha reducido sus déficits fiscales desde el choque provocado por la pandemia de Covid-19, los balances fiscales proyectados para 2026 de varios gobiernos, entre ellos Brasil, México y Colombia, siguen siendo más débiles que los niveles requeridos para estabilizar sus cargas de deuda, resaltó la agencia.
"Las mayores cargas de deuda y el deterioro de la asequibilidad de la deuda han reducido la fortaleza fiscal de muchos soberanos de América Latina y el Caribe desde el shock provocado por la pandemia de Covid-19, lo que ha aumentado la necesidad de una consolidación fiscal sostenida", expuso.
La mediana del ratio de deuda sobre el PIB del grupo aumentó a 55 por ciento en 2025, desde 45 por ciento en 2019, mientras que nueve países registraron cargas de deuda equivalentes a al menos 60 por ciento del PIB.
Moody's señaló que estos niveles iniciales de deuda reducen la capacidad de los gobiernos para absorber futuros choques y hacen más importantes las mejoras duraderas en el balance primario para estabilizar o reducir la deuda.
México se encuentra entre los países del grupo que requieren un mayor ajuste fiscal para estabilizar su deuda. En este contexto, la capacidad de lograr una consolidación fiscal duradera dependerá cada vez más de la composición y flexibilidad del gasto público.
La calificadora explicó que, en Colombia y México, los gobiernos centrales o federales deben compartir una parte de su recaudación tributaria con los gobiernos locales. Por ello, los aumentos cíclicos de los ingresos o los recursos adicionales derivados de reformas tributarias no se reflejan plenamente en los esfuerzos de consolidación de las administraciones centrales.
"Por lo tanto, el efecto crediticio depende no solo del aumento anunciado de los ingresos, sino también de si se produce una mejora sostenida del balance primario y la trayectoria de la deuda", concluyó la agencia.