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Marruecos frena nuevo intento de entrada masiva de migrantes a Ceuta

Un fuerte despliegue de seguridad impidió que centenares de personas alcanzaran territorio español; analistas vuelven a poner el foco en el papel de Rabat en el control de los flujos migratorios

Las fuerzas de seguridad de Marruecos frustraron este sábado 15 de agosto un nuevo intento de entrada irregular de migrantes hacia Ceuta, después de que durante las últimas semanas circularan en redes sociales y aplicaciones de mensajería convocatorias para concentrarse en la frontera y tratar de acceder a territorio español.

Los mensajes difundidos en internet presentaban el 15 de agosto como una oportunidad para intentar llegar a Europa. Ante la posibilidad de que se repitiera una entrada de grandes dimensiones, España y Marruecos reforzaron sus dispositivos de seguridad a ambos lados de la frontera. RTVE señaló que España mantenía desplegados más de mil 500 policías y guardias civiles, además de vigilancia marítima y presencia militar.

 

Del lado marroquí, el operativo consiguió impedir que centenares de personas alcanzaran Ceuta. Informaciones difundidas posteriormente apuntaron a que cerca de 300 migrantes, entre ellos 248 ciudadanos de países subsaharianos y 46 marroquíes, fueron interceptados durante la jornada. Rabat también movilizó embarcaciones de su Marina Real y detuvo a decenas de personas sospechosas de promover los intentos de cruce a través de redes sociales.

La actuación contrasta con la crisis registrada a finales de julio, cuando decenas de miles de personas consiguieron acceder a Ceuta desde Marruecos. La ministra española de Defensa, Margarita Robles, situó aquella entrada en alrededor de 80 mil personas, mientras que otras fuentes internacionales han manejado cifras cercanas a las 72 mil. Miles permanecen todavía en la ciudad autónoma en condiciones precarias.

Durante el dispositivo de este sábado también se generó polémica por la actuación de las autoridades marroquíes contra periodistas españoles que cubrían los acontecimientos desde Fnideq, conocida como Castillejos. Equipos de la Agencia EFE y de RTVE recibieron órdenes de abandonar la localidad y fueron advertidos de posibles consecuencias sobre sus acreditaciones y equipos. El Gobierno español aseguró posteriormente que mantenía contacto con Rabat para buscar una solución, mientras ambos medios defendieron el derecho a informar libremente desde la zona fronteriza.

 

Analistas apuntan a la presión diplomática

La diferencia entre la respuesta marroquí de finales de julio y la desplegada el 15 de agosto ha reabierto el debate en España sobre el papel que desempeña Marruecos en el control de los flujos migratorios hacia Ceuta y Melilla.

El almirante retirado Juan Rodríguez Garat ha sostenido que la situación fronteriza no puede analizarse únicamente desde una perspectiva policial y considera que Marruecos utiliza la presión migratoria como instrumento para influir en decisiones de política exterior española.

Garat ha defendido que España debería apoyarse más en la Unión Europea y mantener una posición diplomática más firme para evitar que las presiones fronterizas generen beneficios políticos para Rabat. El militar retirado considera además que Marruecos mantiene intereses estratégicos a largo plazo sobre Ceuta y Melilla, cuya soberanía ha vuelto a ser reivindicada recientemente por autoridades marroquíes y rechazada de manera tajante por el Gobierno español.

Entre las interpretaciones planteadas en España se encuentra también la posibilidad de que la crisis migratoria de finales de julio estuviera relacionada con el viaje oficial que el presidente Pedro Sánchez realizó a Argelia el pasado 20 de julio, país que mantiene históricas diferencias con Marruecos, especialmente en torno al Sáhara Occidental.

El Gobierno español, sin embargo, ha rechazado públicamente esa vinculación y ha defendido que las relaciones diplomáticas con Marruecos continúan siendo positivas. Por ello, la hipótesis de que la entrada masiva fuera una represalia de Rabat permanece como una interpretación política y no como un hecho acreditado oficialmente.

Lo sucedido este 15 de agosto vuelve a situar la frontera de Ceuta en el centro del debate sobre migración, seguridad y relaciones diplomáticas entre España y Marruecos, mientras las autoridades intentan evitar nuevas concentraciones alentadas a través de redes sociales y atender a las miles de personas que permanecen en la ciudad tras la crisis de finales de julio.

 

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