Las lluvias intensas que se han registrado en San Luis Potosí no se traducen necesariamente en un mayor almacenamiento en las presas. El doctor Clemente Rodríguez Cuevas, profesor investigador de la Facultad de Ingeniería de la UASLP, explicó que uno de los principales factores es que las precipitaciones suelen concentrarse en zonas específicas y no abarcan toda la ciudad ni las áreas donde se ubican las cuencas de captación.
Puso como ejemplo que puede llover fuerte en la zona universitaria, mientras que en los cerros que alimentan a la presa de San José no se registra precipitación alguna. En ese escenario, el agua que cae en la mancha urbana no tiene posibilidad de llegar a dicho embalse. “Si la lluvia se focaliza aquí en San Luis Potosí, pues ya no hay manera de captarla”, explicó.
Del pavimento al Río Santiago
Cuando las precipitaciones ocurren dentro de la zona urbana, el agua se incorpora al sistema de alcantarillado o se desplaza por las calles mediante escurrimientos. Parte de ese volumen termina en el río Santiago y continúa hasta la zona de La Tinaja, donde finalmente se infiltra en el terreno, sin que pueda ser aprovechado para el abastecimiento de la capital. Por ello, una lluvia intensa sobre la ciudad no significa que los niveles de las presas aumenten en la misma proporción.
Tres presas captan el agua de los cerros
Actualmente existen tres embalses que permiten captar el agua proveniente de la cuenca: San José, El Peaje y El Potosino. El investigador consideró necesario contar con más infraestructura para aprovechar las precipitaciones antes de que lleguen a San José, como los proyectos de Las Escobas y El Palmarito.
El problema no es solo llevar el agua: primero hay que captarla
Cuando una presa alcanza su capacidad, el agua debe continuar su recorrido por los cauces naturales. En el caso de San José, esto implica que el excedente avance hacia el río Santiago. Por ello, propuso captar el agua aguas arriba, mediante otros vasos que aumenten la lluvia aprovechada.
Solo 30% de la ciudad depende de las presas
Aunque existe la percepción de que el agua de las presas abastece a toda la capital, solo alrededor del 30% de la ciudad recibe agua de estos embalses, mientras que el 70% depende de pozos subterráneos. Por ello, las fallas de suministro en colonias podrían deberse a problemas en bombas o en la red de distribución, no directamente a los niveles de las presas.
2020-2026: ¿Cuál fue el año más seco y el más lluvioso
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el promedio histórico de lluvia para la capital es de 360 milímetros anuales.
2020-2022: El inicio de la sequía prolongada
Desde 2020, la entidad entró en sequía prolongada. En 2022 solo llovió el 70% del promedio: en el Altiplano 335.8 mm de 518.1 mm esperados (64.8%) y en la zona Centro 303.6 mm de 360.6 mm (84.19%).
2023: El año más seco desde 1941
Conagua confirmó que San Luis Potosí, Hidalgo y Chihuahua registraron su año más seco desde 1941. En el estado, 80% del territorio tuvo sequía extrema y 12% sequía excepcional, con un déficit de 157.7 mm.
2024: El año más lluvioso en 60 años
Del 23 al 26 de julio cayeron 120.6 mm en cuatro días, 33.5% de toda la lluvia de un año. Las presas San José y El Realito superaron el 100% y el 30 de septiembre el estado quedó libre de sequía por primera vez en 10 meses.
2025: Año de contrastes
Inició con solo dos municipios en sequía anormal, pero en mayo 72.4% del territorio estaba afectado (42 municipios con sequía moderada y 15 anormalmente secos). Tras la tormenta tropical Barry a finales de junio, el 15 de julio San Luis Potosí quedó 100% libre de sequía, con El Peaje al 92.3% y San José al 63.9%. Cerró el año con solo dos municipios en sequía leve.
Proyección 2026 hasta agosto
Según el SMN-Conagua, 2026 inició con lluvias por arriba del promedio: mayo con 46 mm (+15%) y junio con 110 mm. En julio, el fenómeno de El Niño provocó una disminución. Al 15 de agosto, solo cuatro municipios permanecen anormalmente secos (Villa de Arriaga, Villa de Reyes, Santa María del Río y Tierra Nueva), con presas en buen nivel: San José al 98.5%, El Peaje al 98% y El Realito al 99.9%. Para septiembre y octubre se espera un repunte por encima del promedio histórico.
Con este contexto, el especialista concluyó que para que una tormenta contribuya al abastecimiento, es necesario que ocurra en las zonas de captación y que exista infraestructura suficiente para retenerla antes de que se convierta en escurrimiento.