San Luis Potosí, SLP.- El campo soledense comienza a teñirse de naranja mucho antes de que lleguen las ofrendas. A poco más de un mes de entrar a octubre, productores de distintas comunidades ya trabajan en la flor que, hacia finales de ese mes, se convertirá en uno de los símbolos más visibles del Día de Muertos, -el cempasúchil.-
La temporada representa también una oportunidad económica para decenas de agricultores de Soledad de Graciano Sánchez, donde este año se proyecta destinar entre 80 y 100 hectáreas a su cultivo, informó Octaviano Velázquez Castro, director de Desarrollo Rural y Agropecuario.
Por ahora, el color permanece concentrado en los almácigos. Ahí germinan y toman fuerza las plantas que durante los próximos días serán trasladadas a los terrenos, iniciando una carrera contra el calendario para que la flor alcance su mejor punto justamente cuando aumente la demanda.
La expectativa es comenzar los primeros cortes hacia finales de octubre y tener suficiente producción durante los primeros días de noviembre, cuando mercados, panteones, hogares y altares incrementan la búsqueda de esta tradicional flor.
San Pedro, Palma de la Cruz, Cándido Navarro, Enrique Estrada y distintas zonas del ejido Soledad forman parte de la ruta donde se concentra la producción. Algunos sembradíos incluso se encuentran próximos a los cementerios, lo que permite a los agricultores aprovechar directamente el movimiento comercial de la temporada.
Y no toda la cosecha espera llegar a un puesto de venta. En Soledad todavía permanece la práctica de acudir directamente a las parcelas para adquirir “surcos” completos, integrados aproximadamente por 100 o 150 plantas.
Así, mientras noviembre todavía parece lejano, en el campo soledense ya comenzó la preparación para una de sus cosechas más vistosas, aquella que durante unas cuantas semanas convierte la tradición en ingreso para las familias productoras y los sembradíos en paisajes de intenso color naranja.