San Luis Potosí, SLP.- Las lluvias vuelven a poner bajo el agua puntos estratégicos de San Luis Potosí, pero esta vez el Ayuntamiento colocó parte del problema fuera de la infraestructura hidráulica, en las calles y en los hábitos de la propia población.
Christian Azuara, titular de Servicios Municipales, sostuvo que detrás de varios encharcamientos no necesariamente existe una falta de mantenimiento o atención de Interapas, sino un problema recurrente de basura que termina bloqueando alcantarillas y dificultando el desfogue del agua.
El puente Pemex es uno de los ejemplos más evidentes. Cada precipitación intensa amenaza con interrumpir la circulación en este importante paso vial y, de acuerdo con el funcionario, las revisiones han permitido encontrar cantidades considerables de residuos acumulados sobre las rejillas.
El problema genera un efecto en cadena, la basura obstruye el drenaje, disminuye la velocidad con la que puede retirarse el agua y dificulta el funcionamiento de los equipos de bombeo, hasta convertir una lluvia intensa en un nuevo cierre vial.
La situación también se ha identificado en el puente Naranja, donde los desechos terminan concentrándose en zonas destinadas precisamente a permitir la salida del agua.
El señalamiento abre otra cara del problema de las inundaciones en la capital. Mientras las autoridades tienen la responsabilidad de mantener drenajes, alcantarillas y sistemas de bombeo en condiciones adecuadas, la infraestructura difícilmente será suficiente si las calles continúan funcionando como depósito de residuos.
Así, evitar que puentes y vialidades estratégicas queden nuevamente bajo el agua no dependerá únicamente de limpiar drenajes antes y durante la temporada de lluvias. También exige corresponsabilidad ciudadana, menos basura en las calles significa menos posibilidades de que las alcantarillas terminen convertidas en tapones justo cuando la ciudad más necesita que funcionen.