Al menos 3 menores de edad fallecieron en el municipio de Calima-Darién, en el departamento del Valle del Cauca, durante el terremoto de 7.4 que sacudió a varias regiones de Colombia durante este lunes 10 de agosto.
La noticia fue confirmada por la gobernadora Dilian Francisca Toro, quien compartió que lamentablemente los niños quedaron atrapados tras el colapso de una infraestructura.
“Se registraron daños en varios municipios. En Calima El Darién, desafortunadamente tuvimos la pérdida de tres niños, luego de que una pared colapsara y les cayera encima, causándoles la muerte”, dijo la mandataria
Dilian Francisca Toro sostuvo ante los medios de comunicación que una parte del Hospital Universitario de Cali, la tercera ciudad más grande de Colombia, se derrumbó y hay al menos cinco pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos debajo de los escombros, por lo que se han movilizado los cuerpos de emergencia.
Equipos de rescate y civiles buscaban en Cali sobrevivientes entre los restos de las decenas de edificios destruidos, pasando grandes trozos de hormigón y escombros de mano en mano en una larga fila de voluntarios. La escena era inquietantemente similar a las vistas en la vecina Venezuela en las últimas semanas, tras la devastación causada por dos potentes terremotos.
El Servicio Geológico Colombiano aseguró que el del lunes fue “el evento sísmico de mayor magnitud registrada en Colombia en el siglo XXI” y que le sucedieron 21 réplicas menores localizadas en San José del Palmar y Sipí, en el departamento de Chocó, uno de los más pobres del país.
De la Espriella ordenó instalar un puesto de mando unificado que reúne a distintas instituciones para coordinar la ayuda. La respuesta al terremoto representa el primer gran desafío para el mandatario, un aliado de Donald Trump que juró el cargo el fin de semana.