San Luis Potosí, SLP.- San Luis Potosí dejó los primeros lugares nacionales en violencia familiar y descendió hasta la posición 12 durante el primer semestre de 2026; sin embargo, el estado todavía acumula más de cinco mil carpetas de investigación relacionadas con este delito, una cifra que mantiene encendidas las alertas sobre la violencia que ocurre principalmente dentro de los hogares.
Gloria María Guadalupe Serrato Sánchez, encargada del despacho de la Secretaría de las Mujeres e Igualdad Sustantiva (SeMujeres), señaló que la entidad llegó a ocupar anteriormente los lugares siete, ocho y nueve, por lo que consideró favorable el comportamiento más reciente de los indicadores.
La funcionaria precisó que la estadística se construye únicamente con las denuncias que derivan en carpetas de investigación y son reportadas ante el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Esto significa que el registro no necesariamente refleja la totalidad de los casos que ocurren en territorio potosino.
Frente a esta problemática, SeMujeres apuesta por sacar la atención de las oficinas y llevarla directamente a colonias y comunidades. Actualmente funcionan 33 Centros Libres, donde psicólogas, abogadas y trabajadoras sociales brindan orientación, acompañamiento y herramientas para identificar distintos tipos de violencia.
Serrato Sánchez reconoció que denunciar no siempre resulta sencillo, especialmente cuando existe una relación sentimental o familiar con el agresor.
“Dar el paso hacia una denuncia puede ser un proceso complejo”, explicó al referirse a los vínculos que pueden dificultar que una víctima decida iniciar un procedimiento.
La estrategia se complementa con Código Rosa, mediante WhatsApp, así como unidades itinerantes en Ciudad Valles y Tamazunchale. Además, alrededor de 12 profesionistas colaboran con la Fiscalía General del Estado para dar seguimiento a carpetas rezagadas y favorecer que los casos puedan avanzar hacia su judicialización.
Serrato Sánchez sostuvo que alcanzar el lugar 12 representa un avance frente a años anteriores, aunque advirtió que la violencia familiar continúa demandando prevención, acompañamiento y mecanismos que faciliten a las víctimas el acceso a la justicia.