columnas

En tiempos en que la seguridad abre mercados

Opinión

La reciente interrupción en las exportaciones de aguacate de Michoacán hacia Estados Unidos dejó la lección de que, en el mundo actual, la seguridad es una condición indispensable para que la economía funcione.
 
Durante varios días, el flujo comercial se detuvo por una alerta que llevó a suspender temporalmente las inspecciones fitosanitarias necesarias para autorizar los embarques. Aunque la situación comenzó a normalizarse tras la coordinación entre el Gobierno de México y autoridades estadounidenses, el episodio evidenció la fragilidad de las cadenas productivas cuando las condiciones de estabilidad se ven comprometidas.
 
El hecho no es aislado, pues en 2022 y 2024 se registraron suspensiones similares derivadas de condiciones de riesgo en zonas productoras. La repetición del problema confirma la necesidad de construir mecanismos permanentes de prevención, protección y coordinación institucional que permitan actuar antes de que una emergencia paralice la actividad económica.
 
Y es que detrás de cada contenedor de aguacate hay una cadena de valor que sostiene a miles de familias. En Michoacán, esta industria genera alrededor de 200 mil empleos, y en 2025 las exportaciones a Estados Unidos alcanzaron aproximadamente 3 mil 650 millones de dólares. Son cifras que reflejan el éxito de un producto mexicano en el mundo como la responsabilidad de garantizar que su ruta hacia los mercados internacionales sea segura y estable.
 
La pronta respuesta de ambos gobiernos permitió reactivar parcialmente las inspecciones en cuatro zonas productoras. El siguiente paso es evitar que las amenazas vuelvan a convertirse en un factor recurrente de interrupción mediante esquemas que brinden certidumbre a productores, trabajadores, transportistas e inspectores. 
 
Este asunto atañe a San Luis Potosí a causa de que nuestra economía está profundamente integrada a las cadenas de suministro de América del Norte, cuyo funcionamiento depende de rutas protegidas, procesos continuos y certidumbre operativa por lo que preservar las condiciones para la producción y el transporte, debe entenderse como política económica. 
 
El caso del aguacate demuestra que la cooperación internacional es fundamental, pero también lo es el fortalecimiento interno. México necesita protocolos precisos, coordinación efectiva entre niveles de gobierno y una estrategia que proteja a las personas como a las cadenas logísticas que sostienen nuestra economía.
 
La reactivación de las exportaciones es una buena noticia, aunque la verdadera tarea consiste en evitar que vuelva a detenerse aquello que con tanto esfuerzo se produce. En un mundo interconectado, la seguridad abre mercados, genera confianza y sostiene el desarrollo de nuestras regiones. 
 
OTRAS NOTAS