Las tormentas solares podrían alterar el clima de Marte cuando coinciden con grandes tempestades de polvo, según una investigación presentada en la Reunión Nacional de Astronomía 2026 de la Real Sociedad Astronómica. El hallazgo apunta a un riesgo inesperado para la exploración y una futura colonización del planeta rojo: las partículas energéticas procedentes del Sol pueden contribuir a calentar su frágil atmósfera y agravar episodios meteorológicos extremos.
Estas partículas cargadas, comparables por su impacto a auténticas “balas de cañón” solares, son liberadas durante fulguraciones y eyecciones de masa coronal. A diferencia de la Tierra, Marte carece de un campo magnético global intenso que desvíe buena parte de esa radiación. Su atmósfera, además, es muy fina, por lo que la superficie y las capas atmosféricas quedan especialmente expuestas a la actividad de nuestra estrella.
El equipo, formado por especialistas de la Universidad de Lancaster, la Universidad de Leicester y el Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC, analizó cinco episodios prolongados de partículas energéticas solares. Para ello utilizó observaciones de la sonda MAVEN de la NASA y del orbitador Trace Gas Orbiter de la Agencia Espacial Europea, comparándolas con los perfiles térmicos previstos por la base de datos climática de Marte.
Una tormenta global inesperada
Cuatro de los cinco episodios estudiados no mostraron un calentamiento claro. Sin embargo, el evento registrado en junio de 2018 coincidió con la expansión de una tormenta de polvo global, la misma que terminó aislando al vehículo Opportunity hasta provocar el final de su misión. Durante aquel periodo, los instrumentos detectaron un aumento de temperatura de unos 50 °C a altitudes situadas aproximadamente entre 75 y 125 km.
“Esperábamos que estas partículas altamente energéticas pudieran tener algún efecto sobre las temperaturas de la atmósfera inferior de Marte, pero en cuatro de los cinco eventos que estudiamos no encontramos pruebas claras de calentamiento. La única excepción ocurrió mientras una tormenta de polvo global se expandía por el planeta”, explicó Lana Williams, investigadora de la Universidad de Lancaster y responsable del trabajo.
Las tormentas de polvo marcianas pueden calentar por sí mismas determinadas zonas de la atmósfera al absorber la luz solar. No obstante, los investigadores observaron que el patrón térmico de 2018 resultaba poco habitual y no podía explicarse únicamente por el polvo. Esto plantea la posibilidad de que la radiación solar y los fenómenos meteorológicos actúen de manera conjunta, reforzando sus efectos sobre el entorno marciano.
Un riesgo para explorar Marte
“Las tormentas de polvo no formaban parte originalmente de nuestra investigación, así que encontrar una al mismo tiempo que el calentamiento fue inesperado. Esto sugiere que la atmósfera y el clima de Marte pueden responder a varios acontecimientos que actúan juntos, en lugar de que cada fuente de calentamiento funcione de forma independiente”, señaló Williams. El equipo insiste, pese a todo, en que una sola coincidencia no permite demostrar una relación directa.
Comprender esta interacción será esencial para mejorar los modelos atmosféricos y preparar futuras misiones tripuladas. Una tormenta solar capaz de intensificar el calentamiento durante una tempestad de polvo podría afectar a las comunicaciones, los equipos tecnológicos y la seguridad de los astronautas. Antes de pensar en colonizar Marte, los científicos deberán determinar hasta qué punto estas “balas de cañón” procedentes del Sol pueden transformar un planeta ya extremadamente hostil.