Ángel Aguirre Rivero se declaró ajeno a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y aseguró estar en paz con su actuación, antes de conocer que permanecerá encarcelado mientras se resuelve si es sometido a proceso.
"Tengo mi conciencia tranquila", expresó el ex Gobernador de Guerrero durante la audiencia inicial celebrada ayer en Almoloya de Juárez, Estado de México.
La diligencia comenzó después de las 10:00 horas y se extendió hasta pasadas las 16:00. Al término, el Juez de control, Mario Elizondo Martínez, le impuso prisión preventiva oficiosa.
Aguirre seguirá recluido en el penal federal del Altiplano, aunque su situación jurídica todavía no está definida.
Sus abogados solicitaron la duplicidad del término constitucional, por lo que será en una nueva audiencia cuando el juzgador determine si existen elementos para vincularlo a proceso.
El ex Mandatario aprovechó su primera comparecencia después de ser detenido para rechazar los señalamientos formulados en su contra.
Aseguró que no tuvo absolutamente nada que ver con los hechos ocurridos durante la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014 en Iguala.
También sostuvo, entre otras cosas, que durante los casi 12 años transcurridos desde la desaparición de los estudiantes nunca buscó sustraerse de las investigaciones y que está abierto a la colaboración.
La Fiscalía General de la República (FGR) atribuye a Aguirre responsabilidad en el delito de desaparición forzada dentro de una nueva vertiente de las investigaciones del caso Ayotzinapa.
El expediente presentado ante el Juez incluye el presunto ocultamiento o destrucción de grabaciones obtenidas por cámaras instaladas en las inmediaciones del Palacio de Justicia de Iguala.
El material corresponde a las horas en las que los normalistas fueron perseguidos y atacados en distintos puntos de esa ciudad.
La investigación federal busca establecer qué ocurrió con esas imágenes, y determinar responsabilidades por su desaparición debido a que podían aportar información sobre el recorrido de estudiantes durante los hechos.
Aguirre fue detenido el jueves por elementos federales y presentado ante el juzgado que libró la orden de aprehensión.
Ayer llegó a la audiencia en silla de ruedas. Sus abogados también hicieron hincapié que tiene problemas de salud.
Aún así, el juzgador resolvió mantenerlo bajo prisión preventiva, por lo que Aguirre permanecerá en el Altiplano al menos hasta que se celebre la continuación de la audiencia.
La medida cautelar no equivale a una vinculación a proceso.
La decisión sobre ese punto quedó aplazada después de que la defensa utilizó la ampliación del plazo constitucional para preparar sus argumentos frente a la imputación de la Fiscalía.
La detención coloca por primera vez al ex Gobernador frente a un proceso penal derivado directamente de las investigaciones por la desaparición de los normalistas, ocurrida cuando encabezaba el Gobierno de Guerrero.
Casi 12 años después de los ataques de Iguala, Aguirre enfrentará desde prisión la siguiente etapa de la audiencia en la que se resolverá si queda formalmente sujeto a proceso.