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¡Que no le digan, Que no le cuenten!, derecho de las audiencias

Opinión

Censurar es callar y nadie calla a nadie, lo demás es politiquería. 
 
 El poder puede eliminar al más débil, lo silencia, lo retrae, termina por desaparecerlo. Cuando la palabra se somete a los caprichos del poder termina germinando un periodismo a modo. Durante décadas fue sucediendo así, se vivió en un mundo donde emergieron grandes comunicadores  de televisión y la radio, todos ellos terminaron sometidos  ante  el puño del poder público, no solo en México;  el planeta en los últimos 60 años, los métodos propagandísticos  de los bloques comunistas y capitalistas, formaron periodistas al modo ideológico, no sin antes haciéndolos ricos, con las dádivas millonarias  que recibían, algunos de ellos que sobreviven,  aún continúan recibiendo sus emolumentos .
 
“Los medios mentimos deliberadamente, a veces adrede y a veces por otro tipo de razones” Sergio Sarmiento
 
 En una clara confesión donde se encontraba Ciro Gómez Leyva, Carmen Aristegui, Joaquín López Doriga, antes de que el PRI entregara la presidencia ya se admitía que mentían deliberadamente, si Sarmiento tiene 33 años trabajando para Salinas Pliego; podríamos imaginar el cúmulo de riqueza material adquirido, aumentó su fortuna mental para mentir, sesgar o anular a un contrincante empresario o político, según la conveniencia del medio, en este caso TV Azteca.
 
El periodista o el medio de comunicación   
Podríamos ejemplificar, como sucede en los partidos políticos. Si un militante de mucho arraigo ente los mismos, quiere ser candidato y la cúpula partidista lo hace a un lado, va solo o con otro partido, a contender una elección constitucional y pierde, quiere decir que requiere del partido para ganar, lo mismo con el periodismo tradicional. Los comentócratas, presentadores, se hacen famosos en un medio de comunicación que los arropa, los impulsa, pero de pronto le quita el respaldo, en ese momento el comunicador deja de tener la influencia con su audiencia, le haya servido o no, el medio puede crear otro, nadie es indispensable, posiblemente el mentir ya no convence ni a su audiencia. Hoy, a quienes se menciona anteriormente, solo alcanzan para cubrir lo mínimo de audiencia que se les exige para alcanzar la cuota.
 
 Ya no es lo mismo que hace algunos años, la época dorada para ellos, en el presente, hay demasiados comunicadores independientes, muchos de ellos salieron de los medios tradicionales, formaron sus plataformas informativas, rebasando por mucho en audiencia, seguidores y hasta fans, a los que hoy se erigen como referencias periodísticas. 
 
  “La hiperfragmentación de las audiencias también implica la fragmentación del sistema de poder. Ya nadie tiene tanto poder como lo llegaron a tener, en algún momento, un medio impreso o una televisora. El poder está fragmentado, creo que para bien, pero también la producción de información está debilitada para mal”. Diego Petersen 
 
Las audiencias protegidas.
 
Ante la elemental evidencia de que la audiencia no recibe información puntual, veraz, argumentada de parte de medios y comunicadores, la Presidencia de la República, ha propuesto agregar al artículo 6º de la constitución, sobre el derecho a la información que deben tener los mexicanos de los medios públicos y privados, lineamientos claros para dar certeza que lo que se ve y escucha, se aclara, concisa y verificable. 
 
Cuatro puntos importantes. 
 
Garantía al derecho a la información, una que tenga datos, investigaciones, conclusiones, basados siempre en la pluralidad y el distinto parecer.
 
Los medios de comunicación deberán diferenciar con transparencia y claridad, que es una opinión y que es una noticia patrocinada…en la actualidad muchos de ellos son patrocinados desde que comienza el programa hasta que termina. 
 
La autorregulación, un lineamiento por demás controvertido, ya que los medios de comunicación deberán contar con un defensor de las audiencias, una especie de procurador, de no ser así y al no dirimir las controversias entre el espectador y el comunicador, el Estado intervendría. Creo que el estado debe ser un mediador, más no erigirse en un juez, con resoluciones que puedan afectar a unos y a otros. El Estado no debe decidir que es verdad y que no, pero si vigilante de que se cumplan con la norma de comprobar lo que se dice respetando la autorregulación.
 
Por último, la transparencia gubernamental, un grito ciudadano que no tiene eco, al gobernante no le interesa dar explicaciones de lo que hace o deja de hacer, se han apoderado del manejo de los recursos públicos como si fueran suyos, todos los niveles de gobierno desdeñan la transparencia. 
 
La libertad de expresión es un derecho humano, en el mundo se regula sin la intervención de algún órgano gubernamental, no es menester exclusivo de Mexico. Democracias avanzadas como Francia, Inglaterra, existe una auto regulación bien definida, donde si una nota molesta al auditorio y se cree que es falsa la información, el medio y el periodista están obligados a desmentirse; en otros casos como Dinamarca, Finlandia, Suecia, el medio que mienta o no sustente sus dichos, está obligado a realizar un nuevo contenido y pagar una cuota al receptor. Todo a través de una comisión regulatoria, que los propios medios de comunicación financian, para que sea un ombudsman quien decida y de la razón al medio o al oyente. 
 
Toda población tiene derecho a una información de calidad. 
 
 Si como ejemplo sirve estimado lector, solo abramos los portales en internet pagados por Israel y las televisoras como Fox, BBC, como mienten sistemáticamente sobre el genocidio que cometen los sionistas en Gaza, en Cisjordania, en el Líbano, todo en complicidad con los Estados Unidos y tristemente la Union europea.
Nos saludamos pronto
Oscar Esquivel  
 
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