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Menos jóvenes, más adultos mayores: así cambiará San Luis

La estructura demográfica de San Luis Potosí cambiará de forma acelerada durante las próximas décadas, con un crecimiento sostenido de la población adulta mayor.

La imagen de un San Luis Potosí predominantemente joven comenzará a quedar atrás en las próximas décadas. Las proyecciones demográficas muestran que el estado enfrentará un acelerado proceso de envejecimiento poblacional, un fenómeno que modificará la demanda de servicios de salud, la movilidad, los programas sociales e incluso el mercado laboral.
 
Un estado que hoy es joven, pero mañana no
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante el primer semestre de 2026 en San Luis Potosí viven 161 mil 206 personas de 60 años y más; sin embargo, el panorama será muy distinto para el año 2050, ya que los adultos de hoy serán los adultos mayores del mañana; si se observa la composición actual de la población, quienes hoy tienen entre 36 y 40 años serán parte del grupo de adultos mayores dentro de 24 años.
Ese segmento suma actualmente alrededor de 429 mil 026 personas, lo que permite dimensionar el crecimiento que tendrá la población de adultos mayores conforme avance el tiempo. El cambio no solo será numérico, también implicará una transformación en las necesidades sociales del estado, pues aumentará la demanda de atención médica especializada, cuidados de largo plazo, infraestructura accesible, transporte adaptado y programas enfocados en el envejecimiento.
 
Una pirámide poblacional que cambia de forma
Durante décadas, San Luis Potosí mantuvo una estructura demográfica caracterizada por una amplia base de niñas, niños y jóvenes. Sin embargo, la disminución de la tasa de natalidad y el incremento en la esperanza de vida han comenzado a modificar esa pirámide.
Los especialistas en demografía advierten que, conforme avancen los años, la proporción de personas mayores crecerá mientras disminuye el peso relativo de la población infantil y juvenil. Esto significa que cada vez habrá menos personas jóvenes por cada adulto mayor, un fenómeno que también se observa a nivel nacional.
 
¿Qué generaciones viven hoy en San Luis Potosí?
De acuerdo con el Consejo Estatal de Población (COESPO), San Luis Potosí vive actualmente un histórico bono demográfico, hay tres generaciones poblacionales que dominan, son las llamadas Generación Z, Generación Millennial y la Generación Alfa, que entre todas concentran el 68.8% de la población, lo que consolida al estado como uno de los más jóvenes y dinámicos del país.  
La Generación Z, es la dominante, son las personas nacidas entre 1997 y 2012, con edades de 12 a 27 años. En 2024 sumó 810 mil 433 personas, lo que representa el 27.4% de la población. Se caracterizan por ser nativos digitales y por su adaptación a entornos multiculturales.  
Por su parte la Generación Millennial, que son los acidos entre 1981 y 1996, de 28 a 43 años, ontabilizan 681 mil 165 personas, el 23% del total; y la Generación Alfa, nacidos a partir de 2010, de 4 a 14 años. Registra 542 mil 804 habitantes, el 18.4% de la población.  
Las Generaciones con menor peso son, la Generación X (44 a 59 años), que representa el 16.9% de los habitantes; le siguen los Baby Boomers (60 a 78 años), con el 10.5%, y la Generación Silenciosa (79 a 96 años), con el 2.4%.  
 
La generación que viene y el fin del bono
La próxima gran generación será la Beta, que contempla a los nacidos entre 2025 y 2039. Según proyecciones del COESPO, alcanzará 680 mil 234 personas en el estado, aunque con una tendencia de nacimientos a la baja. Este bono de juventud es temporal, COESPO ha advertido que hacia el año 2050 la pirámide poblacional se invertirá, lo que implicará más adultos mayores y menos jóvenes en edad productiva.  
Es decir, la Generación Z y Millennial, que hoy predominan, serán quienes engrosen las filas de los adultos mayores en 2050; el reto será mucho más que las pensionea; el envejecimiento poblacional representa desafíos que van más allá de los sistemas de retiro.
Implicará fortalecer la infraestructura hospitalaria, ampliar la disponibilidad de médicos especialistas en geriatría, crear más espacios públicos accesibles y diseñar ciudades que respondan a las necesidades de una población con movilidad reducida.
Cabe destacar que, al mismo tiempo, será necesario impulsar políticas públicas que favorezcan el envejecimiento activo, la inclusión laboral de las personas mayores y redes de apoyo para quienes requieren cuidados permanentes.
 
 
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