El gaslighting es una forma de manipulación emocional en la que una persona niega, distorsiona o minimiza los hechos para provocar que otra dude de su memoria, sus sentimientos o su percepción de la realidad.
Frases como “eso nunca pasó”, “estás exagerando”, “todo está en tu cabeza” o “eres demasiado sensible” pueden ser señales de esta conducta cuando se utilizan de manera constante para evitar responsabilidades o desacreditar a la otra persona.
Quien vive esta situación puede sentirse confundido, disculparse frecuentemente, perder confianza en sus decisiones o comenzar a depender de la versión del manipulador. Sin embargo, no todo desacuerdo es gaslighting: debe existir un patrón repetitivo que afecte la seguridad emocional de la persona.
Hablar con alguien de confianza, conservar mensajes o registrar situaciones puede ayudar a identificar la manipulación. También es recomendable buscar apoyo psicológico, especialmente cuando existen miedo, amenazas, aislamiento o una pérdida importante de autoestima.
Esta información es únicamente orientativa y no sustituye la atención de un profesional de la salud mental.