El acuerdo Pemex-Petrobras es positivo pero no cambia perspectiva del sector primero en México, pues la posibilidad de concretar proyectos conjuntos enfrenta una serie de riesgos, consideró Banamex en un análisis.
"La posibilidad de concretar proyectos enfrenta riesgos como cambios en la política energética, una caída sostenida en los precios del crudo y la posibilidad de que estas empresas prioricen otros activos de su portafolio global.
"Aunque es bienvenido el acuerdo en sí no implica cambios de corto plazo para el sector petrolero", señaló el área de Estudios Económicos de la institución financiera.
El Memorando de Entendimiento genera incentivos para que Pemex acceda a experiencia técnica y Petrobras se posicione estratégicamente en una cuenca subexplorada y con potencial de reservas.
Además, contempla la aplicación de tecnologías avanzadas para elevar la recuperación de hidrocarburos en campos maduros, incluyendo técnicas secundaria y terciaria, un punto particularmente relevante para campos como Cantarell, cuyo decaimiento estructural es uno de los principales factores detrás de la disminución en la producción petrolera mexicana, añadió.
La recuperación secundaria busca mantener o incrementar la presión del yacimiento, por ejemplo, mediante la inyección de agua o gas, para desplazar un mayor volumen de crudo hacia los pozos productores.
La recuperación terciaria incorpora métodos más sofisticados como la inyección de químicos, vapor, bióxido de carbono u otras tecnologías para extraer petróleo que no fluye de manera eficiente bajo condiciones convencionales.
Estas técnicas reducen la dependencia de descubrir nuevos campos, añade Banamex, porque incrementan el factor de recuperación de activos existentes, prolongan su vida productiva y moderan la velocidad de deterioro de la plataforma petrolera.
Para Pemex, este componente del acuerdo es estratégico porque permitiría aprovechar la experiencia técnica de Petrobras en yacimientos complejos y recuperar producción en campos maduros del Golfo de México.
"El valor del acuerdo consiste en abrir opciones para que Pemex se acerque a tecnología y experiencia que no ha desarrollando a escala suficiente, mientras que Petrobras obtiene acceso temprano a oportunidades en aguas profundas, campos maduros, gas y petroquímica sin comprometer capital.
"El acuerdo podría convertirse en un mecanismo para compartir riesgos y acelerar proyectos, abre una oportunidad relevante especialmente para Pemex dada la magnitud de su brecha tecnológica y operativa, pero mientras no existan contratos vinculantes, presupuesto y un calendario de ejecución qué impacto será marginal", concluye el estudio.