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La NASA muestra la verdadera “forma” de la Tierra: no es una esfera perfecta

Una nueva visualización revela un planeta con elevaciones y hundimientos provocados por las diferencias en su campo gravitacional

Aunque desde el espacio la Tierra parece una esfera azul casi perfecta, su forma real es mucho más compleja. La NASA difundió una nueva representación tridimensional del planeta que muestra una superficie irregular, con zonas que parecen sobresalir y otras que se observan hundidas.

La imagen, publicada el 15 de julio de 2026, representa el geoide, una superficie imaginaria que muestra la forma que tendrían los océanos si únicamente estuvieran afectados por la gravedad y la rotación terrestre, sin tomar en cuenta mareas, corrientes ni vientos.

¿La Tierra realmente tiene “bultos”?

La llamativa representación no significa que nuestro planeta tenga enormes deformaciones visibles desde el espacio. Para que las diferencias pudieran apreciarse, la NASA exageró las variaciones del geoide aproximadamente 10 mil veces.

En condiciones reales, las diferencias son pequeñas frente al tamaño completo del planeta. De acuerdo con la visualización, la altura del geoide varía desde aproximadamente 85 metros por encima del nivel de referencia cerca de Islandia hasta 106 metros por debajo en una región al sur de India.

Las irregularidades se originan porque la masa terrestre no está distribuida de manera uniforme. Las montañas, las grandes fosas oceánicas y las diferencias en la densidad de las capas internas modifican ligeramente la fuerza de gravedad en cada región.

No es redonda, pero tampoco tiene forma de papa

Desde hace décadas, los científicos saben que la Tierra no es una esfera perfecta. Su rotación provoca que se encuentre ligeramente achatada en los polos y ensanchada alrededor del ecuador, por lo que técnicamente se describe como un esferoide oblato.

Por ello, las imágenes virales que comparan al planeta con una papa deben interpretarse con precaución. Se trata de modelos científicos exagerados para hacer visibles cambios gravitacionales que, a simple vista, serían prácticamente imperceptibles.

¿Para qué sirve conocer el geoide?

Estudiar estas pequeñas variaciones permite medir con mayor precisión la altura de los continentes, el comportamiento de los océanos y los cambios en el nivel del mar. También contribuye a analizar la pérdida de hielo en los polos, la circulación oceánica y los movimientos de masa en el interior del planeta.

El modelo utilizado en la nueva visualización procede del sistema GOCO06s, elaborado mediante información obtenida exclusivamente por satélites. Estos datos ayudan a construir una referencia más precisa de la gravedad terrestre y a observar modificaciones relacionadas con el clima y la distribución del agua.

Así, la nueva imagen de la NASA no cambia lo que sabemos sobre la Tierra ni demuestra que el planeta haya perdido su forma redondeada. Lo que ofrece es una manera sorprendente de observar algo normalmente invisible: las pequeñas diferencias gravitacionales que convierten a nuestro mundo en una esfera ligeramente achatada e irregular.

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